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Narcis Serra pide que Barcelona sea la sede de los Juegos Olímpicos de 1992

El alcalde de Barcelona, el socialista Narcís Serra, reivindicó ayer ante el rey Juan Carlos, en su discurso pronunciado en el Ayuntamiento, que Barcelona sea la sede de los Juegos Olímpicos de 1992. A este respecto, afirmó: «Hemos pensado en la candidatura de Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de 1992. Aunque la fecha parece alejada en el tiempo. ha de ser un factor que favorezca de forma decisiva nuestra voluntad de vertebrar la ordenación de un espacio. incluso más amplio y realidad de la actual Corporación Metropolitana, y dotarlo de las infraestructuras que necesita para que sea una plataforma potente de actividad al servicio de Cataluña y España».Narcís Serra añadió que «los grandes acontecimientos, sean del carácter que sean, pueden actuar como estímulo para dotar de calendario a las acciones que serían necesarias-en cualquier caso». Agregó, siempre respecto al deseo de que Barcelona sea la sede de los Juegos Olímpicos de 1992, que «yo os pido, señor, autorización para iniciar la competición que supone ofrecer esta candidatura y os ruego vuestro alto patrocinio y apoyo».

En el orden más directamente político, el alcalde manifestó que «la autonomía municipal ha de ser el fundamento más sólido en que Cataluña apoye el edificio de sus facultades de autogobierno. Todos los municipios catalanes queremos contribuir activamente -y esta Corporación es consciente de sus especiales responsabilidades en este campo- a este proceso prudente y tenaz de recuperación plena de nuestras instituciones y de nuestra identidad como pueblo».

«En estos momentos», agregó, «en que este proceso debe resolver nuevas dificultades, afirmamos nuestra decisión de convencer y para ello queremos manifestar que la autonomía catalana debe contener, como elemento esencial, el espíritu de la solidaridad con todos los pueblos de España y que no existen ni deben proponerse soluciones para Cataluña como nacionalidad aislada, sino que, desde Cataluña, hemos de trasladar, de forma permanente, nuestras propuestas de construcción conjunta del Estado de las autonomías, cuyo progreso es obligado para que nuestro autogobierno se fortalezca de forma irreversible con el paso del tiempo ».

En la parte final del discurso, Narcís Serra afirmó: «Barcelona, como Cataluña, es vieja en siglos y la queremos joven, muy joven, en espíritu. Hemos sufrido mucho y sabemos de sacrificios para mantenernos fieles a nosotros mismos. Es por eso que podemos ir juntos con los otros pueblos de España, respetuosos los unos con los otros, hacia la construcción del gran Estado de las libertades y de las autonomías que todos piden. Vos sois, Majestad, nuestra más firme garantía».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de mayo de 1981