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La enfermedad se transmite por via digestiva, según las investigaciones del doctor Muro

La localización concreta de una de las vías de transmisión y las predicciones con suficiente antelación de donde habrían de registrarse nuevos casos de la actual epidemia que padece Madrid y gran parte de la región centro fue puesta de manifiesto ayer a EL PAIS por fuentes cercanas al equipo de investigaciones que encabeza el doctor Antonio Muro, que el pasado viernes fue cesado de sus funciones como director del Hospital del Rey.Estos medios señalan que el promotor de la enfermedad es un ente desconocido hasta el momento (por eso le han dado un nombre, laborella), que se transmite por vía digestiva y que se ha localizado, además de en el hombre, en perros, roedores, pájaros, gallinas y plantas. Todo indica, según estas fuentes, que el origen está en determinadas hortalizas distribuidas en algunas zonas de los puntos afectados, razón por la cual la enfermedad se ha detectado en familias enteras y fuera de las grandes cadenas de venta mayoritaria.

Antonio Muro declaró ayer a este periódico que «esta enfermedad es absolutamente nueva y curiosísima; su complejidad consiste en la agresividad que manifiesta frente a especies animales muy distintas y hasta frente a vegetales. Para que se haga una idea de lo que yo denomino laborellosis le diré que en el perro, precisamente en estos días, produce en Madrid una epidemia que seguro sabrán algún caso en la facultad de Veterinaria».

«La enfermedad en el perro, como en el hombre, al no ser conocida, habrá sido denominada o bien parvovirosis u otra forma mutante de la panleucopenia felina, pero seguro que le añaden el apellido de atípica, como ha sucedido en los casos de personas cuando la llaman neumonía atípica. Como supongo que producirá lesiones respiratorias-nerviosas-digestivas, o nerviosas-digestivas-respiratorias, pero con todas las variedades posibles, en vez de seguir la clásica de digestivas-respiratorias-nerviosas, que aparece en el moquillo, pudiera suceder que la denominaran moquillo atípico».

«El moquillo es una enfermedad típica del perro joven y no aparece en el animal adulto. Mientras que la laborellosis en el perro, como es natural, prescinde de la edad y se da en el adulto, en las autopsias que posiblemente se hayan hecho en la facultad de Veterinaria se habrá podido demostrar que en esta enfermedad existe una hiperplasia de las placas de Pleyer, que hice resaltar mucho cuando estudiamos las primeras necropsias de las laborellosis humanas».

«Además, en el intestino aparecerán unas zonas hemorrágicas finas, en arañazo, y en la cavidad torácica lo más demostrativo debe ser el derrame pericárdico no muy grande y afectación de miocardio».

«En el reino vegetal», señaló el doctor Muro, «la laborellosis guarda relación con una enfermedad del plátano existente en el valle de la Orotava, que se denomina mal de Panamá, en cuya región ha habido también brotes de procesos de este cuadro en humanos.

Vías de transmisión

Al tratar la cuestión de las vías de transmisión, Antonio Muro señala que en este brote «ha sido, desde luego, la digestiva, que ya puse de manifiesto como posible en la reunión celebrada en el Ministerio en la mañana del domingo día 10 y que pudimos comprobar en la tarde de ese mismo día cuando les mostramos a las autoridades sanitarias la forma en que se distribuía y además los entes sospechosos que pocos días después se confirmaron plenamente. Tenga en cuenta que cada, avance en la investigación siempre ha sido puesto, por nuestra parte, en conocimiento del Ministerio. También sospecho que en una segunda fase puede que aparezca la transmisión por vía respiratoria».

Sobre la cadena epidémica, el doctor Muro dice que una vez conocido el producto y la vía de penetración, «pensamos que la única posibilidad existente tenía que ser la misma que utilizan las rickettsias, con lo que sólo hizo falta comprobar la hipótesis, cosa que se hizo rápidamente y nos permitió predecir los sitios de aparición, de lo que también informamos a nuestras autoridades sanitarias a última hora de la tarde del pasado día 14. Está entre las bacterias y los virus, pero si bien de micoplasma no tiene nada, con las rickettsias sólo presenta algunas diferencias y, sin embargo, comparte en cierta medida el mecanismo de transmisión, pero con variedades, hasta ahora y al menos para mí, desconocidas».

Aves que transmiten por contacto

También señaló Antonio Muro que «lo probable es que exista en otros países, aunque no haya sido diagnosticada por haber sido encasillada bajo otras denominaciones. En Madrid dispongo de dos casos comprobados, diagnosticados como intoxicación alimenticia en dos niñas por comer pollo que llevaba dos días en la nevera, otros como reacciones dérmicas alérgicas y los que se han incluido como sarampión o rubéola atípicos y un diagnóstico muy frecuente ha sido rubéola con neumonía o neumonía rubeólica.

Estos días, señala Antonio Muro, se han visto pájaros que se dan contra las paredes y se dejan coger fácilmente y que son capaces, mediante contacto, de producir la enfermedad. Son muy peligrosos, añadió, por lo que no deben tocarse y se han de quemar. Su equipo los ha localizado en varias zonas de Madrid, y fuentes consultadas por este periódico también han visto casos en otros municipios.

Según la Delegación Provincial de Sanidad de León, informa Antonio Núñez, la neumonía atípica podría ser en realidad una ornitosis, enfermedad que pedecen las aves y que se contagia por contacto con ellas. Muchas de las personas afectadas tienen relación con aves. Las mismas fuentes dieron a entender que coinciden con las hipótesis avanzadas por el doctor Muro, que realiza sus investigaciones en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de mayo de 1981