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El liberado llegó a Barcelona esta madrugada

Quini ha llegado hoy a Barcelona a las 2.30 horas y fue conducido directamente a la Jefatura Superior de Policía. Allí se supo que el secuestrador detenido en Ginebra lo fue cuando ya había cobrado un millón de pesetas del rescate. En su poder tenía además un billete de avión Ginebra-París. Los aficionados que esperaban la llegada de Quini corearon varios cantos, entre ellos: «Con Quini, la Liga aún no está perdida».Los dos detenidos en Zaragoza serán trasladados a Barcelona en fecha próxima, ya que la tramitación del procedimiento judicial abierto por la desaparición de Quini es competencia de un juzgado de instrucción de Barcelona, ciudad donde, como se recordará, se produjo el secuestro. Sin duda alguna, respecto al detenido en Suiza, será solicitada su extradición de forma inmediata.

Ayer se encontraba en Ginebra el vicepresidente del Club de Fútbol Barcelona, Nicolau Casaus. La policía rehusó comentar si el viaje estaba relacionado con un presunto contacto con los secuestradores, posibilidad que parecía como prácticamente evidente. También rehusó comentar el importe del rescate solicitado. El jefe superior de Policía de Barcelona indicó, en cambio, que no se había pagado ninguna cantidad y que hoy mismo, a mediodía, tendrá efecto una conferencia de Prensa en el Gobierno Civil de Barcelona, en la que se facilitará información más precisa, así como la afiliación de los detenidos.

El jefe superior de Policía de Barcelona agradeció la colaboración ciudadana, pero indicó que el gran despliegue informativo generado por el secuestro había dificultado o retardado su resolución. «Lo pudimos resolver en seis días y no en veinticinco», afirmó.

Los padres de Quini también viajaron a Barcelona

Los padres y familiares de Quini emprendieron ayer mismo viaje a Barcelona. Cuando el jugador aún se enceintraba en Zaragoza, ya liberado por la policía, pudieron hablar con él y le encontraron en un buen estado de ánimo.

Jesús, hermano de Quini y portero del Sporting, manifestó que él mismo y sus padres habían mantenido una conversación telefónica de diez minutos con él. Afirmaron que Quini les había dicho que se encontraba muy bien de salud y deseando iniciar los entrenamientos.

Mari Nieves, la mujer de Quini, por el contrario, no realizó declaraciones. Se encontraba muy afectada emocionalmente por la liberación de su marido y se trasladó de inmediato a la Jefatura Superior de Policía de Barcelona para esperar su llegada.

Aunque a su llegada a Barcelona reiteró su deseo de jugar el domingo y anunció que quería entrenarse hoy mismo en el Camp Nou, parece muy difícil que en los tres días que quedan para el partido pueda recuperar la condición fisica necesaria para afrontarlo. Su aspecto era demacrado, y el médico del Barcelona, doctor Bestit, prohibió que el jugador fuera importunado con preguntas de informadores. Sólo permitió que se acercaran a él los fotógrafos para tomar imágenes. Las escenas de su llegada fueron de enorme emoción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de marzo de 1981