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REPORTAJE

El golpe de Estado se organizó en diciembre

El golpe militar ensayado el lunes día 23 por los generales Armada y Milans del Bosch, cuyo fulminante era el secuestro del Congreso de los Diputados por el teniente coronel Tejero, se planificó en el curso del pasado mes de diciembre durante una reunión reservada de altos jefes y mandos quienes querían -Obtener del Rey el cese de Suárez y de Gutiérrez Mellado. En realidad, el golpe parece que es la mezcla confusa de dos golpes distintos, uno de menos alcance, ideado por Tejero y Milans,y otro más complejo y de mayor envergadura, que se habría adelantado y confluido con el primero.

En principio, el golpe estaba previsto para mediados del mes de marzo «si la situación política continuaba deteriorándose », en opinión de los mandos implicados, que se daban así un plazo de tres meses, que no llegó a cumplirse porque la muerte del etarra Arregui y las destituciones de responsables de la policía crearon un ambiente propicio para los golpistas, que no esperaron la llegada de la primavera, el 21 de marzo, fecha clave en la que «florecen los almendros», como ha señalado algún observador interesado en estos acontecimientos, y «vuelve a reir la primavera», según las estrofas del himno falangista.Al parecer, en los primeros días de enero y coincidiendo con la suspensión por la huelga de controladores del 11 Congreso de UCD, el presidente Suárez obtuvo fidedigna información del compló militar y, por ello, tomó la decisión de dimitir con la convicción de que su gesto haría desistir a los golpistas. Aquí se incluye la frase de su despedida en la que afirma que no desea que la democracia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España. El propio presidente promociona a la cabeza del Gobierno a Leopoldo Calvo Sotelo, hombre que, en opinión de muchos, podría contar con ciertas simpatías en medios financieros y militares, a la vez que sitúa a Agustín Rodríguez Sahagún a la cabeza del partido para eliminarle del Gobierno, del que también debería salir el vicepresidente primero, general Gutiérrez Mellado, por estar ambos muy mal considerados por los jefes militares y especial mente por los golpistas.

Desde las reuniones de militares en el mes de diciembre hasta el golpe del día 23 se suceden toda una serie de acontecimientos políticos y militares (véase cuadro cronológico), entre los que destacan la aparición en, el diario El Alcázar de una serie de artículos firmados con el seudónimo de Almendros, bajo el que se ocultan un grupo de civiles y militares. El primero de los artículos, en los que se respeta y elogia al Rey, aparece el día 17 de diciembre bajo el título de «Análisis político del momento militar», y en él se dice: «El hecho de que un "vino español" que anualmente ofrece el director de la Escuela de Estado Mayor, y que permite reunir durante unas horas a algo más de seiscientos generales, jefes y oficiales (en activo o retirados) diplomados en Estado Mayor, se convierta en todo un síntoma del momento que vivimos es algo nuevo y no valorado suficientemente por los medios de comunicación. En esta oportunidad, los más de seiscientos asistentes habituales menguaron hasta menos del centenar, y aun éstos, en su mayor parte, permanecieron poco tiempo. Tal vez el imprescindible para advertir las razones auténticas de la excepcionalidad y desangelada situación ».

El segundo elemento importante de esta crisis lo constituye el mensaje de fin de año del rey Juan Carlos, en el que el Monarca se refiere a la necesidad de poner por delante de los intereses personales o partidarios los de la nación. Este discurso se comentaría meses más tarde como una advertencia del Monarca, que luego fue reiterada por el Rey durante la Pascua Militar, el día 6 de enero, donde don Juan Carlos hace un llamamiento a la unidad de las Fuerzas Armadas con alusiones al poder político, lo que se considera, también como la segunda advertencia del Monarca, de la que toma buena nota el presidente Suárez, quien a partir de entonces intenta la suspensión del viaje de don Juan Carlos al País Vasco, que muchos militares consideran como una confirmación del proceso autonómico por parte de la Corona.

A partir de aquí, los acontecimientos alcanzan una mayor velocidad y surge la dimisión irrevocable del presidente Suárez en vísperas del Congreso de UCD, y una vez que el presidente obtiene información concreta sobre las reuniones de militares en diciembre. En estas reuniones se acuerda un plan golpista por el que, ante una situación de emergencia nacional los militares asumen el pode creando una junta que elimina varios artículos de la Constitución suspenden el proceso autonómico y dictan nuevas normas para la lucha contra el terrorismo.

Todos los datos confirman la implicación de algunos elementos de los antiguos servicios de Información del almirante Carrero Blanco, que dirigía el coronel San Martín, arrestado ayer en su domicilio. De estos servicios formó parte en su día el jefe del servicio de información de la. División Acorazada de Brunete, comandante Pardo Zancada, que es la persona que se suma al asalto del Congreso al mando de una compañía de la Policía Militar. En la actualidad, el coronel San Martín es el jefe de Estado Mayor de la División Acorazada, y el día del golpe regresó a Madrid desde Zaragoza, donde se encontraba de maniobras con tres batallones de carros, en el polígono de San Gregorio.

Al parecer, el golpe estaba previsto en un principio para mediados de marzo, quizá para el día 21 fecha de la primavera. Pero la di misión de Suárez y la muerte de Arregui desconcierta, en un principio, y acelera, después, la operación. El día 22 de enero Almendros publica su segundo artículo en el diario El Alcázar y el presidente Suárez presenta al Rey su dimisión el día 27. El tercer artículo de Almendros se publica el día 1 de febrero, y en él se señala: «Estamos en el punto crítico, se inicia la cuenta atrás». Una semana más tarde, el general De Santiago, hombre muy próximo a los golpistas, publica en El Alcázar, y durante el Congreso de UCD en Palma de Mallorca, un artículo claramente provocador y titulado Situación límite.

Durante todo este tiempo, el grupo de oficiales golpistas próximos a Milans del Bosch están ultimando los preparativos. En diciembre se han comprado los autobuses para el transporte de los guardias civiles de Tejero, en una operación en la que participa el coronel Castillejo, duque de Montealegre, con el apoyo económico de una personalidad conocida en el mundo económico y social de raigambre integrista, que ya subvencionó la operación Galaxia. La contraseña establecida es la de «Duque de Ahumada» (fundador de la Guardia Civil), y el momento definitivamente escogido es el día 23 de febrero, antes de que el país tenga un nuevo jefe de Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de febrero de 1981

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