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REPORTAJE

Normalidad absoluta y expectación todo el país

Sólo dos palabras -«absoluta normalidad»-, repetidas constantemente en todos los comunicados de Prensa, pretenden devolver paulatinamente la calma al país, que ha pasado la noche en vela. Con la misma normalidad con que, por ejemplo, en Zaragoza, el gobernador civil de la provincia, el director general de Bellas Artes y el alcalde de la ciudad inauguraban una exposición dedicada a la guerra civil, cuarenta minutos después de que fuera hecha pública la noticia del asalto al Congreso. Con el normal cumplimiento de aquel acto se pretendía dar la sensación de serenidad, tan requerida por todos en cada segundo del día. Esa serenidad, traducida en normalidad, fue la tónica general en Aragón, aunque, a medida que se iban sucediendo los acontecimientos, la calle se inclinaba a creer que el golpe era generalizado e irreversible. La mayor preocupación se detectó en las centrales sindicales y los partidos de izquierda, que -al igual que ocurriría en otras provincias- fueron abandonando sus respectivas sedes y trasladaron a sitio considerado más seguro toda la documentación posible.

Conforme avanzaba la mañana de ayer, la Capitanía General de la V Región Militar (Zaragoza, Huesca, Sorial, Teruel) fue informada que la situación era de «total normalidad en toda la región». Hay que anotar, sin embargo, que durante estos días una brigada de la División Acorazada Brunete se encuentra realizando ejercicios en el campo de maniobras de San Gregorio, en la capital aragonesa.;, maniobras que hablan sido programadas con varios meses de antelación. Con todo, al tener conocimiento del golpe militar, el general que manda dicha brigada se puso inmediatamente a disposición del capitán general de la V Región.En la VII Región Militar (Valladolid, Segovia, Salamanca, Zamora, Palencia, León y Oviedo) ocurrió algo parecido. En Valladolid, el gobernador civil, Román Ledesma, convocó apresuradamente a la Junta de Orden Público y mantuvo contactos con el capitán general, Angel Campano, y, especialmente, con él general gobernador militar. Fue precisamente este último el que -según afirmación de Ledesma- ofreció la colaboración del Ejército para reforzar la vigilancia sobre objetivos civiles. El gobernador, no obstante, declinó la colaboración por no considerarla necesaria, ya que entendía que «la situación era de total normalidad y que además esta medida podría alarmar a la población». Mientras tanto, en la sede de UGT se habla recibido una extraña llamada telefónica: un individuo que dijo ser policía aconsejó que desalojaran la sede «cuanto antes». Tanto esta central sindical como Comisiones Obreras convocaron a un paro de dos horas de duración, paro que fue secundado en algunas factorías, entre las que se encuentran las más importantes de Valladolid: FASA-Renault y Sava ENASA. En los organismos oficiales la actividad fue absolutamente normal. El Ayuntamiento celebró su acostumbrada sesión mientras, la calle se iba vaciando de transeúntes y automóviles.

Temor en Asturias

En Asturias, tras una primera sensación de temor, los principales partidos políticos con representación parlamentaria se apresuraban a elaborar un documento conjunto condenando el atentado al Parlamento y dando vivas a la Constitución. Poco después de las siete de la tarde del lunes se encontraban en el Gobierno Civil de Oviedo, su titular, Jorge Fernández; el presidente del Consejo Regional, Rafael Fernández, y las autoridades militares más destacadas de la provincia, con la excepción del gobernador militar, el general Puga Cruz. Rafael Fernández, que abandonó España al término de la guerra civil y permaneció cuarenta años en el exilio, aunque preocupado por «el nombre de- Milans del Bosch, llamó por teléfono a uno de sus hijos en México, para tranquilizarle con estas palabras: «Creo que no será necesario que me marche de nuevo». Entre tanto, muchas de las viviendas de los principales núcleos de población -Oviedo, Gijón, Avilés, Langreo y Mieres- permanecían con las luces encendidas, y en los bares -casi todos abiertos- flotaba un sentimiento general de repulsa y condena.

La Junta de Portavoces del Consejo Regional de Asturias hizo público un documento de condena del golpe, mientras se producia un paro de dos horas en muchas empresas y una huelga casi total entre los picadores de Hunosa. Según fuentes del Gobierno Militar, no hubo en Asturias acuartelamiento de tropas. «Aquí», agregó la misma fuente, «no hemos recibido instrucción alguna de la Capitanía General de Valladolid». Parecidas escenas de serenidad y normal acontecer ciudadano se iban registrando en Salamanca. «No se ha producido ningún incidente», declaró el Gobierno Civil de la provincia.

En León, sin embargo, los nervios y las falsas informaciones proporcionaron más de un susto. Todos los partidos y organizaciones de la izquierda solicitaron protección oficial después de que se recibieran varias amenazas; la protección se extendió a las emisoras de radio, en una de las cuales, La Voz de León, se recibió incluso una falsa amenaza de bomba. En el Gobierno Militar se recibieron algunas llamadas telefónicas de civiles supuestamente vinculados a la extrema derecha. Los comunicantes querían saber «si se iba a armar a la gente». El gobernador civil, Angel Garcia del Bello, hizo público un comunicado, según el cual tanto el gobernador militar, Pedro Gómez Cárdenas, como el general jefe de la VII Zona de la Guardia Civil, Manuel Cervantes Collantes, habían ofrecido «apoyo y colaboración» al Gobierno Civil de la provincia. Por la noche, la ciudad quedó desierta.

En las comandancias generales de Ceuta y Melilla no se ordenó el acuartelamiento de los militares, por lo que, horas después del intento golpista, podían aún verse paseando por las calles de la ciudad a algunos soldados con permiso.

El general Gerardo Mariñas, comandante general y delegado del Gobierno en Ceuta, se puso rápidamente a las órdenes del Rey, al tiempo que manifestaba su absoluta seguridad de que el Ejército estaba al margen de todo.

Para evitar causar alarma en la población, se suspendieron unas maniobras militares nocturnas que iban a realizar dos compañías de la Legión.

En la mañana de ayer, el general Mariñas convocó una reunión a la que asistieron los representantes de los partidos y centrales más importantes. Todas las fuerzas políticas ceuties manifestaron tras la re-unión su repulsa por los hechos ocurridos.

En Melilla -ciudad que el teniente coronel Tejero visita con frecuencia, ya que tiene allí familiares- no se montaron servicios especiales de vigilancia, ni del Ejército ni de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Por otra parte, el órgano de gobierno de la Junta de Canarias, que se reunió en sesión permanente nada más conocer la ocupación del Parlamento, siguió durante toda la noche de ayer el curso de los acontecimientos y, a primera hora de la mañana, hacía público un cómunicado en el que se mostraba satisfacción por el fracaso del golpe.

El consejo permanente del organismo preautonómico concedió permiso en la mañana de ayer a sus seis miembros senadores para que se trasladaran a Madrid inmediatamente una vez conocida la convocatoria realizada por el Senado para celebrar un pleno extraordinario. Como consecuencia de la ausencia del presidente y secretario de la Junta, que son senadores, no se pudo celebrar la reunión prevista por este organismo para ayer.

Movilización de los partidos andaluces

En la II Región Militar (Sevilla, Córdoba, Cádiz, Huelva y Badajoz), fuentes oficiales de la Capitanía General informaban ayer tarde que la situación de las instituciones castrenses de la zona era de absoluta normalidad y tranquilidad, al igual que durante la jornada del lunes, «sin que se haya registrado el menor incidente». El teniente coronel Cremades precisó: «Los mandos están en sus puestos, como siempre, y nos limitamos a cumplir las órdenes de la Junta de Jefes de Estado Mayor», mostró particularmente su satisfacción por la actitud del Ejército y de los ciudadanos ante el desarrollo de la crisis.

Como en el resto del país, la evolución del golpe de Estado fue seguida en Sevilla y en toda Andalucía con una inusitada expectación por parte de todos los sectores sociales.

Durante la misma noche del lunes se celebraron plenos municipales en diversas localidades, con pronunciamientos expresos muy rotundos: apoyo al Rey y a la Constitución, voluntad de defensa firme del orden democrático y petición de calma al vecindario. En algunos pueblos, los guardias civiles tomaron la iniciativa de acudir cerca de los líderes políticos para manifestar su desacuerdo con los sucesos y su estricto acatamiento de la Constitución.

El Gobierno Civil adoptó desde primera hora de la noche medidas semejantes a las implantadas en otras provincias. Los partidos de izquierda, con la adhesión de los sindicatos, llamaron a la realización de una huelga general de dos horas de duración durante la mañana de ayer en toda Andalucía, en defensa de las libertades. UCD y UA no firmaron esta parte del comunicado conjunto.

El llamamiento de la izquierda fue seguido de forma irregular en las distintas provincias andaluzas, destacando especialmente los paros registrados en. Málaga, Sevilla y Córdoba, en los que participaron decenas de miles de trabajadores y que afectaron a las principales empresas. En algunos casos se redactaron comunicados conjuntos entre el comité de empresa y la dirección respectiva, que fueron enviados al Congreso de los Diputados. La normalidad fue total en los servicios públicos,y actividades docentes.

La situación en Burgos provincia y en la VI Región Militar (Burgos, Vitoria, Logroño, Pamplona, San Sebastián, Bilbao y Santander) ha sido de total normalidad en lo que se refiere a la vida civil y militar.

El capitán general, Luis Polanco Mejorada, presidió el lunes los actos de conmemoración del 99 aniversario de la creación de la Academia General Militar, celebrado por los antiguos alumnos residentes en Burgos. En estos actos también estuvo presente el jefe de Estado Mayor, general Gautier Larrainzar; el gobernador militar y demás generales de la plaza. La celebración terminó con una comida de hermandad en la residencia de oficiales.

Según declaraciones hechas a EL PAIS por el general jefe de Estado Mayor de la región, la calma fue absoluta, y la noticia del intento de golpe llegó a Capitanía a través de los medios de comunicación, sin que en ningún momento se produjese una comunicación oficial. Con anterioridad a la alocución del Rey a el país se recibió la orden de la Junta de Jefes de Esta do Mayor que el capitán general transmitió a sus subordinados, cumpliéndose estrictamente. Para ello se acuarteló a la tropa, que, no obstante, sólo se dedicó a sus actividades normales tanto la noche del lunes como el día de ayer. El capitán general estuvo en contacto con los siete gobernadores milita res de las respectivas provincias de la VI Región Militar, quienes le comunicaron el orden que reina en sus circunscripciones. Desde Capitanía no se hizo llegar ningún mensaje de adhesión al Rey, ya que se estimó que el cumplimiento de sus órdenes era. el mejor testimonio. En tres ocasiones, el Gobierno Civil habló con la Capitanía, con firmando en todas ellas que tanto una parte como otra se mantenían en sus parcelas de poder con absoluta normalidad. El ambiente en las calles de Burgos era tranquilo, aunque la noche del lunes la mayoría de los militantes de izquierda no se encontraban en sus domicilios, habiéndose procedido a retirar las fichas de afiliación de los partidos políticos. Las emisoras de radio contaron con la presencia de la Policía Nacional a partir de los sucesos ocurridos en RTVE

Garaikoetxea elogia al Rey

«El Rey ha sido el auténtico artífice del feliz, desenlace de la situación creada por el intento golpista», declaró ayer a EL PAIS el presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaikoetxea, después de finalizar la reunión que mantuvo con su Gabinete en el palacio de Ajuria Enea en Vitoria.

El lendakari, al contrario de los insistentes rumores que llegaron a circular en medios periodísticos, no se movió durante toda la jornada del lunes de su residencia de Ajuria Enea. Aquejado de una fuerte afección gripal se encontraba en la cama cuando tuvo noticias de los acontecimientos. Inmediatamente convocó a su Gabinete a una reunión, con. carácter de urgencia, que tendría lugar en el palacio de la presidencia.

Carlos Garaikoetxea, que permaneció en su despacho hasta las cinco de la madrugada, junto a los colaboradores más próximos de su Gabinete, mantuvo contactos telefónicos con la Casa Real, el capitán general de la VI Región Militar, el delegado del Gobierno en funciones, Fernando Jiménez, y el propio delegado del Gobierno, Marcelino Oreja, con quien sostuvo una conversación en cuanto éste llegó a Vitoria, a las dos de la madrugada, procedente de Madrid.

En Santander, la noticia del golpe hizo que decenas de personas se ocultaran fuera de sus domicilios, en tanto partidos como el PSOE y PCE ponían a salvo, en lugares desconocidos, los ficheros con los datos de todos sus militantes.

Los trabajadores del Diario Montañés se alarmaron, durante la noche, cuando escucharon varios disparos efectuados en las proximidades del diario. Posteriormente se sabría que era un tiroteo entre delincuentes habituales.

La asistencia a locales públicos disminuyó sensiblemente, a pesar de las llamadas a la calma hechas por el gobernador civil, que, hacia las ocho de la tarde, se puso en contacto con los líderes políticos de la provincia para informarles de que la situación estaba bajo control. El gobernador militar de la plaza informó, por su parte, que él se había enterado por la radio de lo ocurrido en Madrid cuando intentaba resolver un crucigrama.

«El Partido Nacionalista Vasco hubiera llamado a la huelga general si hubiera habido indicios de consolidación del golpe; sin embargo, preferimos aplazar tal consigna para evitar que una situación, en parte inc ontrolada provocase circunstancias que pudieran servir de excusa a los golpistas», manifestó a EL PAIS Xabier Arzallus, presidente del Consejo Nacional del PNV.

Las fuerzas del bloque rupturista vasco (HB, EMK, LKI, LAIA, PTE, PCEml) consideran que el intento golpista no es ni «producto de una banda de locos» ni «un hecho casual», dada la «hipoteca ejercida durante cinco años por los poderes fácticos sobre el régimen de la reforma». De ahí lajusteza de las posturas «rupturistas de quienes hemos defendido que la reforma era un permanente riesgo para la libertad porque mantenía intactos los aparatos fundamentales del franquismo». Ante la situación actual, los firmantes llaman a la movilización general por la «disolución de las fuerzas represivas y el completo desmantelamiento de las poderosísimas incrustaciones del fascismo en el aparato del Estado ».

Euskadiko Ezkerra, por su parte, llama a «enfrentarse a los recortes a las libertades democráticas que el intento evolucionista pudiera desencadenar. La transición no ha terminado. 0 se depuran los aparatos del Estado o los golpistas destruirán la democracia». La coalición vasca entrará, por otra parte, en contacto con otras fuerzas políticas para «suscitar una respuesta unitaria que exija la publicación de las condiciones reales negociadas con los sublevados, la depuración de los aparatos del Estado de elementos torturadores y golpistas y la profundización de las libertades democráticas».

En Granada, capital de la IX Región Militar -Granada, Málaga, Almería y Jaén-, la indignación y el miedo fueron las palabras dominantes en todas las conversaciones. En el momento del golpe, Antonio Delgado Alvarez, capitán general de la región, se encontraba en Almería para asistir a una cena de despedida de compañeros de armas, y no regresó a Granada hasta entrada la noche. El absentismo laboral y estudiantil fue mayor de lo habitual; no se registraron, sin embargo, paros ni otros actos de protesta.

Vigo: archivos al mar

Mayor nerviosismo hubo en algunos puntos de la VIII Región Militar -las cuatro provincias gallegas-, como, por ejemplo, en Vigo, donde un responsable del Intersindical Nacional de Trabajadores Gallegos, en un momento de pánico, tiró al mar los archivos de la organización. Tal actitud contrasta con las declaraciones de José Ramón Lojo, dirigente de Fuerza Nueva en Vigo, quien, a primeras horas de la tarde del lunes, comentaba que lo ocurrido no era un golpe de Estado, sino un acto para «presionar al Parlamento a que acabe con el terrorismo vasco». En Santiago de Compostela se multiplicaron las declaraciones de las fuerzas políticas y los llamamientos a la calma y serenidad por parte de la Junta de Galicia.

En Palma de Mallorca, sede de la Capitanía General de Baleares, nada más conocerse la noticia del asalto se reforzó la vigilancia en puntos como el Ayuntamiento, los periódicos y las emisoras de radio. El alcalde de Palma, Ramón Aguiló, y el gobernador civil, Jacínto Ballesté, aconsejaron a la población tener calma. Los cursos de lengua catalana, que comenzaban en el instituto Antonio Maura, fueron interrumpidos. Las dos funciones de la obra Petra Regalada, de Antonio Gala, que se iban a representar en el teatro Principal, no se vieron, sin embargo, afectadas por la noticia, ya que se registraron llenos completos.

En Menorca, las calles de las ciudades de Mahón y Ciudadela quedaron desiertas, en tanto que en Ibiza un grupo de personas se manifestó por el paseo de Vara del Rey, al grito de Libertad. Libertad.

Paros en Barcelona

En todo el cinturón industrial y en las grandes fábricas de Barcelona se produjeron ayer paros de diversa duración. Respondían al llamamiento efectuado por las CC OO catalanas con motivo del golpe de Estado del día anterior.

Los paros fueron particularmente importantes en las comarcas del bajo Llobregat y del Vallés occidental, ambas de muy fuerte implantación comunista. En algunas factorías sólo hubo asambleas que se pronunciaron contra «el intento de golpe de Estado fascista».

En el bajo Llobregat, a primera hora de la tarde se habían contabilizado paros en unas ochenta empresas, con unas plantillas totales de unos 25.000 trabajadores. En la factoría Seat de la Zona Franca (30.000 trabajadores), en el turno de mañana hubo un paro general de dos horas de duración, mientras que en los talleres números uno, tres y siete se acordaba que el paro fuese de veinticuatro horas.

Los transportes públicos de Barcelona no pararon, pero en las diversas cocheras y talleres se produjeron asambleas informativas, que no llegaron a alterar el servicio.

En Tarragona pararon parcialmente varias de las factorías del complejo petroquímico, en concreto Basf, Bayer, Enpetrol y Cerartonia. En Lérida se registraron diversos paros de dos horas de duración, como promedio.

La convocatoria de huelga había sido efectuada la noche anterior por Comisiones Obreras. Poste -riormente, dicha central intentó, sin éxito alguno, que esta decisión fuese apoyada por todas las fuerzas políticas y sindicales. A las cuatro de la madrugada, el portavoz ofic'al reafirmó su convocatoria de paro en solitario. Agregó que en principio el paro debía ser de 48 horas de duración, unido a concentraciones en cada una de las poblaciones de Cataluña, ante el ayuntamiento respectivo. Pero al mismo tiempo la central sindical indicaba que la duración del paro y la conveniencia de la concentración podrían ser reconsideradas por las diversas uniones locales, en función de cada situación concreta. Así, ayer por la mañana la unión local de Barcelona informó que en Barcelona ciudad no habría concentración (de hecho ya había una convocada en la plaza de San Jaime por parte de grupos de la izquierda nacionalista y extraparlamentaria).

El gobernador civil de Barcelona, José María Coderch, había reaccionado con una cierta impericia ante dicha convocatoria, sin que su reacción tuviese eco alguno. La televisión había anunciado la prohibición de huelgas, lo cual alarmó y, en cambio, no las impidió, como era lógico esperar. Entre José María Coderch y el secretario general de las CC OO catalanas, José Luis López-Bulla, hubo en la noche del lunes una agria comunicación telefónica.

Poco después, el presidente de la Generalidad llamó a López-Bulla y pudo establecerse un diálogo, basado en la conveniencia de que no hubiese en ningún caso manífestaciones, sino, en todo caso, meras concentraciones. Pujól creía que una actitud beligerante en la calle podía ser considerada como una provocación por elementos que podrían simpatizar con los golpistas.

Por su parte, UGT no se pronunció acerca del paro convocado por las CC OO catalanas. Un portavoz de la central socialista informó anoche que en Cataluña esta central se había limitado a apoyar la decisión tomada por CC OO y UGT a nivel estatal, es decir a las dos horas de paro. La fuente ugetista indicó que estas dos horas de paro habían sido seguidas por el 80% de la población laboral de Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de febrero de 1981

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