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Tribuna:

Maradona, instrumento

Una decisión política del Gobierno argentino ha convertido a Diego Armando Maradona enjugador del Boca Juniors, el club que aglutina. en Buenos Aires a todos los descendientes de italianos. Boca Juniors en los últimos meses era una entidad en bancarrota. No podía pagar a sus empleados y había decidido no dar primas a sus jugadores para ahorrar gastos. La supremacía de River Plate, por estas razones, se había hecho aplastante en los últimos años.Boca Juniors padece una crisis similar a la de la mayoría de los históricos clubes argentinos y estaba destinado a ser un comparsa más. Con el fichaje de Maradona se pretende revitalizar a la institución, a fin de que el fútbol vuelva a recobrar en el país el vigor de otros tiempos.

Con el empuje que se le da a Boca, la competición volverá a recobrar el interés de tiempos pasados y, naturalmente, mientras exista la gran rivalidad futbolística bonaerense, el pueblo tendrá delante una cortina de humo para los graves problemas económicos por los que atraviesa.

El traspaso de Maradona ha sido una bien calculada operación, cuyo hilo conductor, naturalmente, no saldrá a la luz pública. Maradona, el último gran mito argentino, cumplirá el papel que en otros países y en distintas circunstancias jugaron Pelé y Caszely. El fútbol sigue siendo una fácil tentación para los Gobiernos dictatoriales. En Argentina acaba de producirse el que no será último ejemplo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de febrero de 1981