Ir al contenido
_
_
_
_

El transporte circense

Lo más costoso para el circo, al margen de la conservación y el mantenimiento de los animales, es, a juicio de Arturo Castilla, su transporte. El famoso empresario considera que este capítulo es uno de los más graves y decisivos: «La motorización ha traído la ventaja de la rapidez y la comodidad, pero los aumentos del petróleo y las leyes de tráfico, no previstas para los circos en ruta, lo estrangulan».Un circo necesita, como mínimo, veinte camiones de gran tonelaje y cuarenta caravanas-remolques. De ahí se ha pasado al tren. Para un circo digno son necesarios más de sesenta vagones de diez toneladas. Los cambios de vía entre España y el resto de Europa impiden a menudo el rápido traslado de un circo. Hay que descargar y volver a cargar en la frontera. Pero la subida de las tarifas ferroviarias ha sido otro duro golpe para el circo: «Traer cuatro vagones de animales de Suiza a Madrid, para participar en el Festival Mundial de Circo, nos ha costado dos millones».

Arturo Castilla rememora: «El transporte más peligroso que hemos hecho hasta ahora fue en 1962, llevando el circo a Berlín. Eran los tiempos en que se levantaba el muro divisorio entre las dos Alemanias. Tuvimos que atravesar trescientos kilómetros de zona bajo influencia soviética. Los controles eran entonces tan rígidos y severos, que no podíamos cambiar de asiento en todo el trayecto ni detener un solo vehículo en la carretera. Una avería hubiera sido objeto de conflicto».

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_