Escándalo en Italia por la subida de la gasolina

Las nuevas medidas fiscales del Gobierno para hacer frente a la reconstrucción de las zonas devastadas por el seísmo en las regiones del sur del país, están desencadenando una auténtica guerra. De todas las medidas, la que más ha indignado es el aumento de la gasolina a 850 liras (unas setenta pesetas). Se trata de la gasolina más cara del mundo.
El aumento ha sido criticado hasta por uno de los ministros del Gobierno, el socialdemócrata Nicolazzi, que ha afirmado: «Estamos rozando el ridículo». Hay quien asegura que no estaba de acuerdo ni el ministro de Finanzas, el socialista Reviglio, y que hubo gran marejada dentro de la cumbre que tomó tales decisiones, formada por el presidente del Gobierno, Forlani, y los cuatro secretarios de los partidos que forman el actual Gobierno de centro-izquierda (democristianos, socialistas, republicanos y socialdemócratas).
Malestar en la industria automovilística
Pero la respuesta más dura a las nuevas medidas fiscales, que penalizan sobre todo, y una vez más, a la clase trabajadora y a la clase media, ha venido de los sindicatos, que han declarado su oposición absoluta y la de los trabajadores industriales. El famoso especialista Guido Carli ha llegado a decir que si se continúa así, antes de cuatro meses se paralizará la economía del país, mientras los responsables del sector automóvil, desde la grande empresa privada de Agnelli hasta la pública de Alfa Romeo, han considerado gravísima esta decisión del Gobierno de querer echar sobre los hombros de la industria automovilística el peso de la reconstrucción de los daños por el terremoto, sabiendo que se trata del sector hoy más en crisis del país.Los economistas y sociólogos subrayan que la clase política que ayer había movilizado toda la economía del país alrededor del automóvil, gastando cientos de miles de millones en autopistas y haciendo indispensable a los italianos el uso privado del coche, hoy, con gran desenvoltura, han convertido al «pobre coche en la víctima más criminalizada y penalizada».
En Génova, más de 5.000 trabajadores se echaron a la calle en una manifestación pacífica para protestar contra el aumento de la, gasolina y lo mismo sucedió espontáneamente en varias ciudades, sin esperar la acción de los sindicatos.
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