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Los centros de salud mental carecen de medios suficientes

La actividad en los centros de salud mental existentes en Madrid se ve actualmente condicionada por la falta de coordinación entre organismos que, como ayuntamiento, diputación provincial o Ministerio de Sanidad, poseen estos centros; por la escasez de medios y de coordenadas jurídicas que hay en este campo e incluso por la falta de información sobre cuál es la salud mental de los ciudadanos madrileños. Esta situación fue expuesta ayer en el curso de un debate sobre Salud mental en Madrid, que se celebró en el centro del barrio de Universidad y al que asistieron representantes de todos los organismos que en este momento tienen alguna relación con la prevención y la asistencia de las enfermedades mentales.

El centro de Universidad en donde se realizó la reunión es uno de los tres que tiene la Administración Institucional de la Sanidad Nacional (AISN), dependiente del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social. También a cargo de este ministerio hay en Madrid cinco centros de orientación y diagnóstico para población infantil.Por parte del ayuntamiento, y en funcionamiento desde hace unos meses, existen cuatro centros de salud mental, ubicados en distintas zonas madrileñas. Este panorama se completa con los hospitales psiquiátricos que posee la diputación provincial.

«La falta de planificación y coordinación es el principal problema con el que se enfrenta la Delegación Territorial del Ministerio de Sanidad, y esto no ocurre sólo en el campo de la salud mental», manifestó en la reunión de ayer Juan Reig, delegado territorial.

«No me preocupa que haya una ideología diferente, sino que los profesionales den a la población lo que necesita. Es ilógico que un concejal del Ayuntamiento envíe un cuestionario a los ambulatorios pidiendo información o que cualquier organismo sanitario se dirija al ministerio cuando tiene algo que pedir sin tener en cuenta que existe una delegación territorial, cuya misión es la de coordinar», dijo el delegado territorial, que invitó a los presentes a mantener una serie de reuniones con el fin de clarificar la situación del sector.

Esta situación, según las exposiciones hechas por los ponentes, es bastante pesimista. El doctor Colodrón, director del centro de Universidad, criticó la falta de claridad existente en el futuro de la salud mental. José Solá, como miembro de un centro de salud mental dependiente del ayuntamiento, habló de la falta de infraestructura, que impide seguir una asistencia integral.

El representante de la diputación provincial, Juan Manzano, prefirió centrar su intervención en el tipo de asistencia psiquiátrica que debería darse. El doctor Manzano, que, desde hace un año, trabaja en la elaboración de un proyecto de reforma de los servicios psiquiátricos de la diputación, se manifestó partidario de una asistencia que se pueda hacer sobre una población limitada (unas 70.000 personas, de las que ochocientos o mil serían pacientes psiquiátricos), y que permitiera una continuidad en el tratamiento.

En la actualidad hay unos 5.000 pacientes hospitalizados en centros de la diputación provincial. Este número tendría que ser reducido, según el doctor Manzano, taponando la aparición de más enfermos crónicos y creando centros como hospitales de día, centros de día, centros de crisis o talleres que permitieran la recuperación de los enfermos.

El plan creado por la diputación hace asimismo hincapié en que es necesario el reciclaje del personal hospitalario para desarrollar tareas extra hospitalarias y hay que transformar el modelo social que hasta ahora se ha protegido de los enfermos mentales como si se tratara de delincuentes.

Ramón Navarro, jefe de Acción Sanitaria de la Administración Institucional de Sanidad Nacional, manifestó su crítica a que el Insalud planifique y organice la sanidad en España, ya que este organismo sólo incluye a los asegurados. «A pesar de que la Seguridad Social no ha asumido su papel en las asistencia psiquiátrica, hecho que motiva que los ciudadanos paguen por triplicado esta asistencia al tener diferentes centros dependientes de diferentes organismos, estamos preparando a nuestros equipos para que, cuando la Seguridad Social lo desee, pueda disponer de unos centros de salud mental».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 1980

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