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La guerra entre Irán e Irak

EE UU mantiene todas las vías abiertas para la negociación con Irán

«La puerta está abierta a una negociación a cualquier nivel», declaró Edmund Muskie, secretario de Estado norteamericano, ante la posibilidad de una entrevista en Nueva York con el primer ministro de Irán, Mohamed Alí Radjai, presente en la sede de las Naciones Unidas, para hablar en nombre de su país ante el Consejo de Seguridad de la ONU, organismo que continúa sus esfuerzos para encontrar una solución diplomática a la guerra entre Irán e Irak.Sin embargo, medios iraníes que acompañan al primer ministro Radjai en su visita a las Naciones Unidas desmintieron una y otra vez que Radjai tenga intención de tratar el asunto de los rehenes con dirigentes norteamericanos.

John Trattner, portavoz del Departamento de Estado, precisó en Washington que no hay preparativos para ningún encuentro «secreto». No obstante, de producirse, es muy probable que ocurriera de manera muy discreta y no necesariamente a alto nivel. La Administración Carter, que necesita la liberación de los rehenes para reforzar la débil postura electoral de Carter ante el republicano Ronald Reagan -a sólo dieciocho días de la elección pre sidencial en EE UU-, continúa ofreciendo contrapartidas importantes a Teherán, a cambio de la libertad de los secuestrados.

Lo principal es la promesa de un «inmediato» levantamiento del embargo comercial que pesa sobre los productos norteamericanos con destioo al mercado iraní; se incluye, naturalmente, el importante capítulo de material militar, «incluso si continúa la guerra con Irak», según Trattner, donde destacan las piezas de re cambio para aviones de origen norteamericano que equipan la fuerzas aéreas iraníes desde la época del depuesto sha.

Se calcula que piezas de recambio para aviones militares material de transporte y otros accesorios, por valor de 3 10 millones de dólares (unos 22.000 millones de pesetas) se encuentran depositados en puntos de la geografía norteamericana, «congelados» desde noviembre de 1979, cuando el presidente Jimmy Carter decretó un embargo comercial a Irán -excepto en medicinas y alimentos- para forzar una liberación de los 52 rehenes.

La entrevista en la ONU entre Radjai y el secretario general de las Naciones Unidas, el austriaco Kurt Waldheim, trató, sin duda, el tema de los rehenes, pero por parte de Radjai parece continuar la voluntad de «ignorar» a los norteamericanos como negociadores de la libertad de sus ciudadanos.

Es probable que, a un nivel ultrasecreto, Teherán quiera garantías firmes por parte de Washington de apoyo militar contra Irak- lo que equivaldría el fin de la no intervención directa de EE UU en el conflicto- y de la vuelta a poder iraní de los 8.000 millones de dólares (unos 560.000 millones de pesetas) congelados en bancos norteamericanos desde la caída del sha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 1980

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