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El suicidio de Haydée Santamaría, organizadora cultural del castrismo

La dirigente revolucionaria y cultural cubana Haydée Santamaría, fundadora de la institución Casa de las Américas, se suicidó el pasado lunes en La Habana (véase EL PAÍS de ayer). Original de la provincia de Oriente, nació en 1930 y posteriormente se trasladó a La Habana junto con su hermano Abel; allí residió donde hoy se encuentra ubicado el museo monumento al asalto del cuartel Moncada.

Actividades guerrilleras

Y en el asalto al Moncada, el 26 de julio de 1957, Haydée cayó presa. Estuvo cerca de dos meses en los calabozos, dos meses que la marcaron. «En el Moncada, fue tanto el sufrimiento que llegó un momento en que me sentí insensibilizada... A Abel le han matado, a Boris también (su hermano y su novio, respectivamente, muertos cuando los guardianes de Batista les torturaban. ¿Por qué no lloro ni siento nada? ¿Por qué no sufro?», manifestaba en una ocasión al actual ministro de Cultura nicaragüense, Ernesto Cardenal.

Labor organizativa

Haydée Santamaría fue diputada por Oriente, miembro del Consejo de Estado, del comité central del Partido Comunista y directora de la Casa de las Américas, aunque, como dijo respecto a este último cargo, «no soy artista ni escritora; sólo organizo la labor que llevamos a cabo».

La Casa de las Américas, fundada poco después del triunfo de la revolución «verde olivo», fue la organizadora de numerosos actos y programas culturales, sobre todo dirigidos hacia las zonas rurales de Cuba. Haydée Santamaría estuvo al frente de ella y logró reunir a un grupo de jóvenes que se encargaron de llevar a cabo los programas de alfabetización.

En visita a España, en 1978, Haydée Santamaría manifestó: «La Casa de las Américas fue fundada al ver la actitud de los Gobiernos latinoamericanos, y en general de los países de América, hacia nuestra revolución. Ante las posibilidades de que rompieran relaciones, quisimos emprender una labor seria... ; me resultaba trágico que nos distanciaran de nuestra América, la cultura de América es una... No soy artista ni escritora, sólo organizo».

Mujer autodidacta

Y era cierto, porque Haydée no tuvo estudios. Criada en un ingenio azucarero de Las Villas, solamente acudió a una pequeña escuela rural, «donde a veces ni sabía en qué grado estaba».

Esta mujer apasionada de carácter, rápida en su respuesta -se dice que cuando la crisis de los misiles Haydée dijo: «Yo no huyo, me siento en el malecón y allí espero cualquier tipo de guerra atómica». Fue castigada y tuvo que dejar la dirección de la Casa de las Américas; estuvo en un pueblo «donde no había tierra, sólo mar, y le llamé Macondo». Macondo por la pasión que sintió al leer Cien años de Soledad, de García Márquez. Posteriormente, y cumplido el castigo, Haydée regresó a La Habana porque quería hacer un Macondo, «uno como el que imaginó García Márquez».

Dentro de la ortodoxia del régimen, Haydée era considerada como liberal, ya que defendió a los marginados, sobre todo a los homosexuales. Algunos que la conocieron, tanto su persona como su trayectoria política, la han definido como «una mujer honesta, apasionada, con el carácter de una heroína, pero Haydée no era comunista, siempre trató de acercarse al lado humano».

Actitud vital valiente

«Quizá», manifestó una persona que la conoció en Sierra Maestra, «la única salida que tenía era ésta, la salida hacia el más allá. Fue valiente siempre, y ahora, alejada del cénit del régimen, quizá esto constituye su último gesto de valentía...».

Haydée Santamaría formó parte del «Trío de mujeres del régimen», junto a Vilma Espín (mujer de Raúl Castro) y Celia Sánchez, muerta en circunstancias aún nada claras a principios del presente año. Hoy ya no existe trío, como mucho, añoranza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de julio de 1980