Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
PAÍS VALENCIANO

Frente de oposición a la línea stalinista entre los comunistas valencianos

Sectores del Partido Comunista del País Valenciano (PCPV-PCE) próximos a posiciones eurocomunistas y nacionalistas están promoviendo desde la base, así como desde cargos públicos y comités provinciales, un amplio movimiento de critica a la actual dirección política y aparato de la organización por lo que califican de actuaciones «estalinistas y monolíticas», contrarias a la línea de democratización interna y autonomía organizativa aprobada por el último congreso. Hoy coinciden en un mitin en Valencia el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, y el secretario general del PCPV, Ernest García, sobre el que se concentran las críticas.

El origen de estas tensiones surge del escaso margen de votos con que fue elegido el actual secretario general, Ernest García, frente a su oponente, el diputado por Valencia Antonio Palomares, dado que en el Comité Central la correlación de fuerzas era favorable a su candidatura. El congreso acordó abrir un proceso para eliminar los comités provinciales, a fin de unificarlos en el País Valenciano, al tiempo que potenciaba la comarcalización y autonomía de los comunistas valencianos en el seno del PCE.Esta remodelación, sin embargo, se encuentra paralizada, ya que los órganos ejecutivos han bloqueado su puesta en práctica por no contar en su seno con la mayoría del secretario general. Las divergencias se agudizaron las últimas semanas al expulsar del partido al alcalde y concejales del Ayuntamiento de Sueca. Por su expulsión se pronunciaron el comité provincial de Valencia y el ala mayoritaria de los órganos ejecutivos del PCPV, frente a Ernest García, el diputado Emerit Bono y otros miembros del ejecutivo que se manifestaron en contra.

Para mediar en la crisis se trasladó a Valencia el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, para asistir a una reunión del ejecutivo, que abordó las tensiones creadas por las sanciones. La mediación, sin embargo, tuvo escasa incidencia. El líder comunista no accedió a realizar declaraciones, y posteriormente, en un comunicado oficial, sólo se arremetió contra «las manipulaciones que desde fuera del partido tienden a enfrentar posiciones legítimas, calificándolas de nacionalistas y estalinistas, que no responden en absoluto a la realidad de nuestro partido en el País Valenciano».

El incidente de Sueca

Pese a este hermetismo, desde la base de algunos órganos de dirección se están sucediendo reacciones en cadena contra las sanciones y a favor de la inmediata convocatoria del Comité Central para apoyar el cumplimiento de las resoluciones del congreso, actuación del secretario general y línea eurocomunista y nacionalista que representa.En este sentido se pronunció el comité provincial de Alicante, que ha pedido la rehabilitación de los cargos municipales de Sueca y la reunión del Comité Central para debatir la crisis sin convocar un nuevo congreso, donde la correlación de fuerzas podría modificarse y quitar, por tanto, a Ernest García los escasos votos que le dieron la victoria.

Miembros del Comité Central y cargos municipales, militantes de base y disidentes hicieron público un escrito abiertamente crítico contra la dirección ejecutiva del PCPV, en el que se resaltan «los continuos incumplimientos y fracasos en la práctica del proyecto político del PCPV». Los firmantes, entre otros Doro Balaguer, Gustau Muñoz, Salvador Forner y Francisco Coloñer, denuncian el bloqueo a la aplicación de las resoluciones del congreso y convocatoria del Comité Central, y califican de «ligera y dogmática» la resolución del caso de Sueca, «ejemplo inadmisible de los métodos burocráticos y sectarios».

Con motivo de la fiesta del PCPV organizada para este fin de semana, entre sectores militantes existe cierta expectación, ya que en el mitin de clausura tienen anunciada su intervención frente a frente Santiago Carrillo y Ernest García. En el acto, que estará presidido por Dolores Ibárruri, presidenta del PCE, se espera salga a relucir la crisis de la organización comunista en Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 1980