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El

editor José Manuel Lara contó ayer en Sevilla cómo Francisco Franco se aficionó a pintar, según la anécdota contenida en el libro que el doctor Pozuelo ha escrito sobre los últimos días del anterior jefe de Estado. Parece que Franco estaba cansado de posar para sus diferentes pintores y tuvo, la ocurrencia de instalarse un gran espejo para observarlos mientras trabajaban la tarea de inmortalizarle. Una vez aprendida, más o menos, la técnica, dejó un día dibujado un lirio para que lo viese el pintor Sotomayor, con el resultado de que a éste le gustó y animó al caudillo a continuar con su nueva afición. «De entre sus cuadros, a mí me encanta un bodegón, y espero que su viuda me lo venda o me lo regale, porque será un honor tenerlo en mi casa explicó Lara.

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