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1980 puede ser un buen año agrícola, según las estimaciones oficiales

Las estimaciones del Ministerio de Agricultura sobre superficie sembrada para este año detectan aumentos notables en casi todos los cultivos. Si a este dato se añaden lluvias favorables durante la presente primavera y escasez de hielos, el año agrícola será bueno. Las estimaciones oficiales, tras la regular campaña agrícola de 1979 (la producción descendió cerca de un 3%), pueden fácilmente cumplirse, en el sentido de mejora de los rendimientos del ejercicio anterior, aunque difícilmente volverán a conseguirse los extraordinarios resultados de la campaña de 1978.

Los aumentos o descensos registrados en las superficies de siembra de los principales productos agrarios para 1980 pueden resumirse así:- Trigo: aumento del 4% sobre 1979, hasta 2,64 millones de hectáreas.

- Cebada: descenso del 2%, hasta 3,35 millones de hectáreas.

- Avena: aumento del 5%, hasta 431.000 hectáreas.

- Centeno: incremento del 2%, hasta 217.000 hectáreas.

- Habas secas: aumento del 15%, hasta 90.000 hectáreas.

- Veza: incremento del 7%, hasta 46.000 hectáreas.

- Yeros: descenso del 2%, hasta 55.000 hectáreas.

- Patata extra temprana: descenso del 16%, hasta 6.000 hectáreas.

Patata temprana: aumento del 10%, hasta 46.000 hectáreas.

- Remolacha azucarera recolectable en verano: aumento del 40%, hasta 63.000 hectáreas.

- Tomate temprano: descenso del 3%, hasta 11.000 hectáreas.

- Ajo, descenso del 14%, hasta 33.000 hectáreas.

1979, un deficiente año agrario

Frente a estas estimaciones para 1980, los datos relativos a 1979 hablan de un descenso de la producción agrícola en torno al 3%, fundamentalmente como consecuencia de las menores producciones de remolacha, aceite, cereales de invierno, leguminosas y cultivos forrajeros, no compensados con los incrementos de producción de vinos, frutas y cereales de primavera.El descenso señalado en la producción agraria tuvo un efecto importante en el crecimiento del producto interior bruto (PIB) en 1979, que, según el avance del Instituto Nacional de Estadística, puede alcanzar el 1,2%. En 1978, el crecimiento del sector agrario, cifrado casi en un 8%, aportó prácticamente un punto positivo al crecimiento del PIB.

Otros dos hechos deben destacarse en el comportamiento del sector agrario en 1979. Por un lado, su decisiva aportación a la contracción de los precios al consumo, y por otro, la notable reducción del déficit de la balanza agraria.

Freno a la inflación

Por otra parte, el sector agrario fue quien en realidad frenó el índice de precios al consumo (IPC) en 1979. Así, mientras el IPC experimentó un crecimiento del 16% el año pasado, el de componentes alimenticios no llegó a la mitad, pese al encarecimiento de la oferta de pescado (por causa de las dificultades de la flota española para faenar en los caladeros tradicionales).Los resultados de 1979, sin embargo, no han sido consecuencia de una anormalidad climatológica concreta, sino que más bien han sido el resultado de variados desfases climáticos, que hicieron que en términos generales los rendimientos de los diferentes cultivos alcanzaran niveles ya superados hace tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de abril de 1980

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  • En contraste con la campaña precedente