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El ministro de Economía admite la gravedad del desempleo

El reconocimiento oficial de la gravedad de las cifras de paro en nuestro país, cuya tasa a finales de 1979 -según las últimas cifras facilitadas por el Instituto Nacional de Estadística- alcanzó el 10,14% de la población activa, y las diferentes medidas y líneas de actuación del Gobierno para paliar este problema, constituyeron los aspectos más destacados de la conferencia de prensa convocada ayer por el ministro de Economía, José Luis Leal.El ministro, que se encontraba acompañado de altos cargos de la Administración, dijo que comparecía «para analizar una noticia que no puede ser considerada buena». En este sentido analizó la evolución del empleo, se refirió a la crisis, y reiteró los planteamientos gubernamentales, que centran en el apoyo a la inversión la principal acción de cara al empleo, sin aportar grandes novedades.

José Luis Leal, tras referirse de pasada a las diferentes estimaciones del número de parados -según las cifras procedan de la encuesta de población activa (1.334.200 a finales de 1979) o de los registros del Ministerio de Trabajo (1.130.000)-, dijo que a finales de 1979 la cifra de empleo había caído y el paro había aumentado. «El último trimestre fue peor de lo que esperábamos.» La disminución del empleo, precisó, ha afectado a todos los sectores, excepto a los servicios.

En lo referente al paro, las.tasas han pasado del 6,3% en el último trimestre de 1977, al 8,2% en igual período de 1978 y al 10, 1 % en el pasado año.

La tasa global de actividad viene disminuyendo progresivamente en los tres últimos años, situándose en el cuarto trimestre de 1979 en torno al 47,8 %, lo que supone el descenso de un punto respecto a 1977.

Leal hizo hincapié en dos factores, la escolarización y la reducción de las edades de jubilación, como medidas para paliar el desempleo. Expresó asimismo la necesidad prioritaria de conocer las características del desempleo, y anunció que técnicos de los ministerios de Economía y Trabajo están elaborando conjuntamente un estudio en tal sentido. Informó también que el Gobierno está estudiando un nuevo sistema de prestación con carácter excepcional, para atender a las personas principales de familia que hayan agotado el seguro de desempleo o no tengan derecho y no perciban otro ingreso.

A continuación, José Luis Leal recordó la disminución sistemática de la tasa de crecimiento a partir del año 1970, y fundamentalmente de 1974, como consecuencia de la crisis energética. El crecimiento del índice de inflación, cuyo punto máximo se alcanzó en 1977, año en que comenzó -con retraso con respecto a otros países- el reajuste en nuestro país.

Asimismo se refirió a la caída de la inversión y destacó, sin embargo, la tímida ruptura de esta tendencia el pasado año. Relacionó todos estos factores con el empleo, afirmó que era una falacia sostener que una mayor inflación supondría un mayor empleo, y manifestó que «de cara al empleo lo único que vale es apoyar la inversión».

Las principales líneas de apoyo a la inversión, según Leal, deben estar en función de una contención del déficit del sector público de acuerdo con las previsiones presupuestarias, con un planteamiento de relativa estabilidad en el consumo público y un incremento importante (el 10% aproximadamente en términos reales) de la inversión pública. En lograr que el crédito al sector privado evolucione positivamente en términos reales, con dos prioridades claras: construcción y energía. Y finalmente mediante una política de saneamiento y reconversión industrial.

En construcción, según el ministro, en breve se desbloquearán los terrenos del INUR para viviendas sociales, habrá financiación de 30.000 millones adicionales de los bancos Hipotecario y de Crédito a la Construcción, y se consolidará el esfuerzo hecho para la reducción de costes con el decreto-ley que limitó la revisión por mano de obra al 85% del índice de precios al consumo.

Leal dijo también que se buscará la contención del déficit de las empresas públicas, con esfuerzos en gestión y moderación salarial, que se reformarán las prestaciones de desempleo y que se intentará crecer dos puntos más que la media prevista para la OCDE.

Finalmente, el ministro no quiso aventurarse, a preguntas de los periodistas, a adelantar una previsión de tasa de paro para finales de este año, ni quiso enjuiciar los efectos conseguidos por la ayuda dada hasta ahora a los sectores en crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 1980