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Discutida presentación de "El crimen de Cuenca" en Berlín

La proyección en la trigésima edición del Festival Internacional de Cine de Berlín de El crimen de Cuenca promovió una masiva discusión sobre un cierto tipo de condicionamientos, censura y represión que sobre la libertad de expresión se está ejerciendo en estos momentos en España y en países del Tercer Mundo, especialmente en Latinoamérica.

«La organización de este festival y yo personalmente», dijo el director del certamen, Moritz de Haedel, «estamos contra cualquier tipo de censura que se ejerza sobre el trabajo de creación cultural. Es lo único que puedo decir, porque lo demás sería meterme en los asuntos internos de España. El filme se presentó a concurso según los cauces normales, y no hemos recibido ninguna protesta, ni presión, ni indicación oficiales para que la película no fuera exhibida.»

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Polémico estreno de "El crimen de Cuenca"

(Viene de primera página)

El estreno oficial en Berlín de El crimen de Cuenca ha tenido una buena acogida, y en muchos momentos, polémica y controvertida, debido por una parte a las circunstancias previas que concurrían en torno a esta película, secuestrada por los tribunales militares españoles, y por su mismo contenido: escenas de torturas que hicieron que muchos espectadores abandonaran la sala de proyección o taparan su rostro con las manos en determinadas ocasiones. Sin embargo, ha sido una de las películas más aplaudidas hasta ahora y, sin duda, la que ha provocado la discusión más larga.

Al estreno asistieron, además de la directora, Pilar Miró, su productor, Alfredo Matas, y los actores Amparo Soler Leal, José Manuel Cervino y Guillermo Montesinos. Por otra parte, se encuentra también participando como invitado oficial del festival el director general de Cinematografía, Carlos Gortari.

En una larga conferencia de prensa mantenida con más de trescientos periodistas de los quinientos que están acreditados en el festival, Pilar Miró explicó la situación jurídica en la que se encontraba la película y aventuró algo de lo que puede suceder a partir de su estreno oficial. «Lo que ahora puede suceder», dijo Pilar Miró, «es que me procesen, puesto que ya se le ha dado publicidad aquí en Berlín. Desde luego, no pienso negociar con nadie para cambiar parte de la película o para cortarla. La copia que ha llegado a Berlín es una copia completa y salió legalmente de España, con un permiso de exportación de un año.»

Mientras que críticos, periodistas y observadores europeos preguntaban una y otra vez a Pilar Miró cómo es posible que en España intervengan todavía las fuerzas militares o paramilitares en el terreno de la creación cultural, los representantes de países del Tercer Mundo expresaban la opinión unánime de que la denuncia que de la tortura se hace en la película es perfectamente aplicable a muchos de sus países de origen, en estos momentos.

Ningún antecedente

«La intervención de los tribunales militares», diría Pilar Miró, «no tiene ninguna explicación, puesto que no existe ningún antecedente en la historia del cine español. La película no es ningún alegato contra la Guardia Civil ni tampoco está hecha con vistas a un tipo de repercusiones políticas, sino como un revulsivo contra la injusticia y en contra de los procedimientos violentos para obtener determinadas conclusiones que se quieren obtener. Por lo que se refiere a la aplicación a las actuales circunstancias, creo que este,tema tiene vigencia, y por lo visto también lo creen así las autoridades que la han secuestrado.»

Tras hablar sobre las dificultades de producción -«desde hace dos años en una grave crisis, sin ayudas oficiales previas a la filmación»-, Pilar Miró calificó de formidable la reacción que había tenido la prensa española sobre las dificultades de su película, lo mismo que en el seno de los sindicatos. «Menor reacción se ha producido en el Parlamento», dijo, «y ya no hablemos del Ministerio de Cultura. » La directora de El crimen de Cuenca dijo que Amnesty intemational estaba dispuesta a patrocinar la película en caso de que se estrenase.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de febrero de 1980

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