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Rechazada una proposición socialista para aliviar la detención de los menores

«Yo, que pertenezco al mismo cuerpo que el señor ministro de Justicia, no hablo ex cátedra, sino, en todo caso, ex adjuntia, y la intervención del diputado del Gobierno la dejo para septiembre.» Con este tono jocoso concluyó el socialista Gregorio Peces-Barba un extenso turno de explicación de voto después de que fuese rechazada en el Pleno del Congreso una proposición de ley de los socialistas catalanes que trataba de modificar la ley de enjuiciamiento criminal en materia de detención a menores de dieciocho años.Rodolfo Guerra Fontana defendió la proposición con argumentos fundamentalmente humanitarios, insistiendo en el grave peligro que corren los menores cuando entran por primera vez en un centro penitenciario, en situación de detenidos preventivos.

Carmelo Casal por UCD se opuso, en nombre del Gobierno, a la toma en consideración de la proposición, argumentando que la ley general penitenciaria ya establece la separación de los menores de dieciocho años y que la reforma del artículo 504 de la ley de Enjuiciamiento Criminal aprobado ayer posibilita al juez para decretar la libertad provisional de éstos.

Tras rechazarse la toma en consideración, por 123 votos favorables, 134 en contra y 3 abstenciones, Peces Barba inició la explicación de voto, y acusó al partido del Gobierno de adoptar «una posición obscurantista de la peor tradición del pensamiento reaccionarlo español». Solé Barberá, por los comunistas, dijo que era una proposición con todas las virtudes y su rechazo era un paso atrás, e insistió en el argumento de Peces Barba, denunciando que el diputado centrista confundía la prisión por cumplimiento de una pena, con medidas provisionales de tipo procesal.

Trías Fargas, por la Minoría Catalana, lamentó que no se hubiese advertido el coste de «meter a un adolescente en compañía de criminales a adultos», afirmó: «Orden, sí, pero con un coste social aceptable.» Juan Carlos Aguilar, por la Minoría Andaluza, y Juan María Bandrés se sumaron a la protesta de la oposición. Casal replicó con parecidos argumentos a los de su primera intervención, asegurando que la proposición era técnicamente muy mala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de febrero de 1980