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Reapertura de la Sala Cadarso con un nuevo montaje de Teatro Libre

La sala Cadarso, de Madrid, se abre hoy al público, después de un cierre de tres meses, con el estreno de la obra Del laberinto al 30, de José Luis Alonso de Santos, en montaje del grupo madrileño Teatro Libre. En el local se han realizado obras de acondicionamiento para adecuar sus instalaciones al vigente Reglamento de Policía de Espectáculos. En la misma sala funcionará el cine-estudio Cadarso, cuya programación se inaugura hoy.

El pasado mes de diciembre, el Gobierno Civil de Madrid ordenó el cierre de la sala en aplicación del Reglamento de Policía de Espectáculos, una serie de ordenanzas redactadas al siglo pasado, que han sido denunciadas por los profesionales en repetidas ocasiones al considerarlas inadecuadas a las condiciones del teatro actual. El cierre de la sala Cadarso, afectada también en pasadas temporadas, provocó una protesta generalizada, con la recogida de más de trescientas firmas de grupos teatrales, profesionales y entidades culturales.En los últimos días se han aprobado las obras realizadas en el local, que afectan a las instalaciones eléctricas, puertas de salida, telón de agua, vestíbulo y camarines. El director general de Teatro, Manuel Camacho, visitó las reformas efectuadas y se entrevistó con el gobernador civil para concretar la reapertura.

El grupo Teatro Libre estrena hoy su nuevo montaje, Del laberinto al 30, de José Luis Alonso de Santos, que continúa en la línea de sus últimos espectáculos, Viva el duque nuestro dueño, del mismo autor, y El horroroso crimen de Reñararanda del Campo, de Pío Baroja, con una investigación más directa y actual sobre nuestro tiempo.

«Con este montaje», declaró ayer un portavoz del grupo, «entramos en un lenguaje más directo, en unas formas escénicas alimentadas por el comic y la instantánea fotográfica. Una vez más, los espejos de Valle-Inclán, pero esta vez haciendo una incursión por el mundo agresivo y actual del pop. La obra nos muestra la existencia de una nueva raza que nace del caldo de cultivo originado por el consumo, la violencia, el miedo, la opresión, la esquizofrenia social, y que se desarrolla de una forma acorde con la laberíntica realidad actual. Estos nuevos seres, hijos del medio urbano en el que exigen su territorio y su supervivencia, al entrar en el rompecabezas social, quitan los apuntalamientos de rutina, de sumisión y de aparente sentido común.»

Tras su diez montajes anteriores, el grupo propone una forma lúdica de comunicación que, sin perder su enfoque popular e inmediato, renueve su carácter experimental y abierto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de febrero de 1980