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Ha muerto el novelista mallorquín Llorenç Villalonga

Su obra es de las más importantes de la literatura catalana de este siglo

La muerte del novelista mallorquín Llorenç Villalonga, ocurrida en la madrugada de ayer en Palma de Mallorca, donde nació y residía, supone la desaparición de uno de los más importantes escritores que durante este siglo ha tenido la literatura en lengua catalana. Su obra, premiada en España en diversas ocasiones, se conoció y se tradujo en el extranjero, y fue, en su conjunto, un reflejo de cómo las culturas foráneas han influido en los narradores de este país.

Llorenç Villalonga, el escritor mallorquín más conocido en este siglo y figura importante en la literatura catalana, falleció la pasada madrugada en su domicilio de Palma, un antiguo palacio situado en la calle del Estudio General, próximo a la Seo, donde vivía desde hace casi medio siglo junto a su esposa.En los dos últimos años, el escritor se vio aquejado de una grave deficiencia circulatoria, haciendo que su estado inspirara una profunda preocupación. Durante este tiempo Llorenç Villalonga había permanecido alejado de toda actividad social y creativa, sin salir de su casa, donde era visitado por amigos y contertulios, que siempre se interesaron por el gran escritor mallorquín, cuyo último acto social fue,junto con el también poeta de Mallorca, Guillermo Colom, también desaparecido hace pocos meses, cuando se produjo, en el verano de 1977, la entrega a ambos de la medalla de la provincia.

Llorenç Villalonga Pons había nacido en Palma de Mallorca el 1 de marzo de 1897, dentro de una familia castrense. Su padre llegó a general. Estudió medicina en las Universidades de Zaragoza y París, especializándose en psiquiatría. Nunca llegó a ejercer esta profesión. Su inquietud literaria comenzó tardíamente en los años treinta, con diversas colaboraciones periodísticas en el diario de Palma El Día, colaboraciones que continuó después de la guerra civil en el Baleares, y ya en la década de los sesenta, en Diario de Mallorca y la revista Destino.

«Su producción», se ha dicho, «es una de las aportaciones más innovadoras que las Baleares han hecho a las letras catalanas». Llorenç Villalonga se dio a conocer en el año 1931 con su novela Mort de dama, reveladora ya de un tema y una línea muy personales donde se hacía una caricatura de una casta social en vías de extinción, con pinceladas de alta literatura y animadas por un humor cáustico, lúcido y culto. Se ha dicho que Villalonga fue «el príncipe de Lampedusa español», por su estilo y temario, pero es que además, le unió una buena amistad hasta serle confiada en 1962 la traducción al catalán de su obra más significativa, El gatopardo. Su Mort de dama fue editada en Barcelona en 1931, y a los pocos meses en Mallorca, reeditándose en la Ciudad Condal en 1954, 1965 y 1967. Al alemán fue traducida en 1937 y al castellano en 1957. Sobre la base de este éxito inicial, y ya abandonada definiti.vamente la medicina, Villalonga continuó su actividad literaria con el libro Madame Dillon (1937), La novela de Palmira (1952), Coctail a un vell Palau (1955), la recreación teatral del Fausto, de Goethe (1956) y la obra narrativa El lledoner de la clastra (1958). Firmó sus primeras obras con el pseudónimo Dhey, que terminaría por abandonar. En 1956 fue publicada la traducción castellana de su obra Bearn o la casa de muñecas, que resultó poco difundida por entonces e incluso ignorada tanto del público como de la crítica; sin embargo, sería reeditada en 1969, y en marzo de 1976 TVE grabó esta obra, interpretada por Angel Picazo y Montserrat Carulla, para su espacio Novela. Silvia Ocampo y Desenlace en Montlleo fueron también dadas a conocer por la pe. quena pantalla.

Su primer premio literario

En 1960, su novela L'angel rebeld daba fe de la continuidad de su producción, siendo al año siguiente, al aparecer la versión catalana de Bearn, cuando el escritor mallorquín alcanzó un gran triunfo y su primer premio literario, el de la Crítica, en 1961, A éste siguieron, Desenlac a Montlleo (1963), L'Hereva de dona Obdulia (1964), Falses memorias (1967), Lesfures (1967), Le gran butada (1968) y La virreyna (1969), todas ellas novelas. Este mismo año de 1969 recibió el Premio Nacional de Literatura Narcis Oller para literatura catalana, por su obral'Hereva de dona Obdulia, y en 1974, el Josep Pla de novela, por su obra Andrea Victrix.

Para el teatro escribió Aquiles o Pimpossible, alta i benemerita senyora (1964), A Pombra de la seu (1966), y el libro de teatro Desbarats (1971). También es autor de dos temas sobre psiquiatría: Dos conferencias sobre neurosis (1936) y Orientaciones sobre la clínica mental de Jesús (1938). Con su hermano Miguel, muerto prematuramente en 1940, escribió Chateaubriand y El vizconde romántico, al final de la década de los treinta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de enero de 1980