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Los restos de Alfonso XIIl navegan hacia Cartagena

Treinta y nueve años después de su muerte, los restos mortales de Alfonso XIII salieron ayer tarde del puerto de Civitavecchia para ir a reposar definitivamente en el monasterio de San Lorenzo del Escorial. El honor del traslado de los restos de Alfonso XIII desde Civitavecchia -puerto próximo a la capital italiana- a Cartagena ha correspondido a la fragata Asturias, de la Armada española.

El féretro, que había salido de la iglesia nacional española de Santiago y Santamaría de Montserrat de Roma, a dos pasos del Vaticano, escoltado por oficiales del Ejército italiano, llegó en coche a través de la autopista Roma-Civitavecchia al muelle Amichelangelo. Lo esperaban las autoridades locales, entre ellas el alcalde, el obispo, el comandante militar de la plaza, el comandante del puerto, el director del puerto y el vicecónsul honorario de España. Estuvieron presentes también las fuerzas militares, que le rindieron homenaje. Dichas autoridades saludaron a los miembros de las delegaciones y de la familia real que acompañaron los restos de Alfonso XIIII desde Roma, y el vehículo militar pasó ante la tropa formada y, seguido del cortejo, se trasladó al muelle Trajanese, donde se encontraba atracada la fragata española Asturias.Las veintiuna salvas de ordenanza comenzaron apenas el furgón llegó a Civitavecchia y continuaron a intervalos de un minuto hasta que la fragata española zarpó del muelle acompañada por los himnos nacionales italiano y español.

La ceremonia de la vuelta de los restos mortales del abuelo del Rey de España a El Escorial empezó ayer por la mañana, en Roma, con una ceremonia íntima y solemne al mismo tiempo. La ceremonia fúnebre tuvo lugar a las diez de la mañana en la iglesia de Montserrat, de Roma, con un funeral oficiado por el camarlengo de la Santa Iglesia romana, cardenal Paolo Bertoli, el más importante del colegio cardenalicio Estuvieron presentes dos delegaciones oficiales: una española y otra italiana. La española estaba compuesta por SAR don Juan de Borbón, que en la tarde del miércoles había reconocido oficialmente, ante un forense italiano, la identidad de los restos mortales de su padre, que conservaba claramente sus rasgos físicos, hasta con su pelo y bigote blanco. Acompañaban a don Juan el ministro de Justicia, Iñigo Cavero, y los dos embajadores españoles en Italia y Vaticano, señores Cañadas y Sanz Briz, junto con el almirante Díaz del Río y el ayudante de campo del Rey, Fernando Poole.

La delegación italiana estuvo integrada, entre otras personalidades, por el ministro de Justicia, señor Morlino; un subsecretario de Asuntos Exteriores y el secretario general de la Presidencia de la República, señor Maccanico.

Por su parte, el jefe del Estado, Sandro Pertini, había recibido en el Quirinal a don Juan de Borbón, quien agradeció al presidente italiano la generosa colaboración que Italia y su Gobierno han prestado también en esta circunstancia. Don Juan, conde Barcelona, fue recibido también oficialmente por el Papa, como embajador extraordinario del Gobierno español. Concluida la ceremonia religiosa, el féretro, que había sido colocado en una caja de cinc, salió escoltado por oficiales del Ejército italiano. Llegado a la puerta, sonaron tres toques de corneta, seguidos del himno nacional. El ataúd pasó ante el destacamento militar, mientras sonaba la marcha fúnebre de Chopin. Se formó en seguida un cortejo hacia Civitavecchia. Los restos mortales de Alfonso XIII fueron escoltados

En la fragata Asturias tomó su puesto don Juan de Borbón. La llegada del buque a Cartagena está prevista para las 7.45 del sábado. Una brigada municipal de aquel Ayuntamiento ha retirado las farolas existentes en el muelle de Levante para facilitar el aterrizaje de los helicópteros que trasladarán el féretro hasta el aeropuerto de San Javier, donde serán embarcados hacia Getafe.

Jesús Prieto, alcalde de Getafe y miembro del PSOE, ha hecho un llamamiento a los vecinos para que se sumen al acto de recepción en la base aérea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de enero de 1980

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