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Disolución de la Escuela Freudiana de París por su fundador, Jacques Lacan

La disolución del instituto-matriz de los lacanianos de todo el mundo, por iniciativa de su fundador y maestro máximo, Jacques Lacan, tuvo una primera repercusión en España con la presentación en Barcelona del primer volumen hasta ahora traducido al castellano de las Actas de la escuela freudiana (Ediciones Petrel), que debía correr a cargo de J. A. Miller, como representante de dicha institución y que, al haber desaparecido ésta formalmente, acabó convertida en apresurada expresión del actual estado de ánimo de los lacanianos por parte de Francisco Hugo Freda, miembro argentino de la escuela y uno de los editores del libro.La sorprendente medida tomada por Lacan venía fermentando desde algún tiempo en los enfrentamientos y mutuas desconfianzas que podían percibirse entre seguidores ortodoxos del discurso lacaniano y los diversos disidentes, que arropados en las credenciales y el prestigio de la escuela fundada por Lacan habían llegado en algunos casos (como en el muy evidente de Guattari) a atacar los fundamentos mismos de la teoría lacaniana, sin que el silencio distante del maestro dejara prever, no obstante, una ruptura.

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Fueron los mismos «ortodoxos», encabezados por Miller y Melmann, desde Ornicar ? (órgano de los lacanianos de Vincennes), y por Solange Faladé, desde Plus Une (panfleto interno de la escuela, de reciente aparición), los que, colocando primero a un hombre suyo en la secretaría de la Ecole (Eric Larrent, en sustitución del compromisivo Simatos), y acusando luego con nombres y apellidos a los «desviacionistas» -aliados algunos de ellos con los peores enemigos del lacanismo, como Denis Vasse. con los jungianos de Confrontation, o Leclaire y Montrelay, que coqueteaban con las «feministas» a lo Luce Irigaray- obligaron a Lacan a tomar posiciones, no viendo, al parecer, éste otra salida que la de disolver la actual escuela, para abrir próximamente otra, una vez efectuada la conveniente criba de tibios y heterodoxos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 1980