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Entrevista:

Ariane Mnouchkine: "En «Molière» se reflexiona sobre el presente"

Entrevista con la realizadora francesa

La realizadora francesa Ariane Mnouchkine ha venido a España para presentar su película Molière, recientemente estrenada en Madrid y Barcelona. Con una larga experiencia teatral a sus espaldas, dado que es la creadora del famoso «Théâtre du Soleil», Ariane Mnouchkine debuta en cine en 1974, con un reportaje sobre el montaje teatral 1789, que se representa en los locales de la Cartoucherie del parque de Vincennes. Por lo que Molière, un gran espectáculo sobre la figura del famoso dramaturgo y el siglo XVII francés en general, se puede considerar como su primera película.

Hija del famoso productor Alexander Mnouchkine propietario de la marca Les Films de Ariane, que- no quiso intervenir en la financiación de Molière porque le parecía que su presupuesto -veinticinco millones de francos- era demasiado elevado. «Mi padre me dio buenos consejos que, como es lógico, no he seguido en absoluto. Conseguimos el dinero gracias a las aportaciones de la televisión francesa e italiana y de Claude Lelouch, a que nosotros sólo cobramos una pequeña cantidad e invertimos el resto en la película, y a las ventas que hemos hecho al enseñar el copión mientras rodábamos. La televisión alemana, la inglesa, la norteamericana la han comprado. Todavía quedan algunas cosas por pagar, pero no muchas.»«Continúo haciendo teatro», explica Ariane. «Acabo de hacer un nuevo espectáculo. Adoro el cine, me gusta mucho y teníamos ganas de hacer cine. Para nosotros no es un cambio, sino un pequeño progreso. Me gustaría poder seguir haciendo las dos cosas: teatro de una manera regular y una película de cuando en cuando. Me resulta muy difícil explicar por qué decido hacer un espectáculo en teatro o en cine. Sé que nunca podía haber hecho Molière en teatro, ni 1789 en cine. Es una cuestión de intuición. Cada proyecto nace de una determinada manera. Lo mismo me ha ocurrido con Mefistófeles. Antes de hacer Moliére leí la novela de Klausmann y pensé hacer una película sobre el tema, pero finalmente hice Molière. Después tuve muchas ganas de volver a hacer teatro y me di cuenta de que Mefistófeles era un espectáculo teatral. No podría dar una explicación teórica, racional. Aunque seguramente cambiaré de idea, en este momento creo que el teatro es un arte que habla menos de sí y más de la sociedad. En el cine hay algo de narcisismo que infiere sobre el director. Se mira uno más en el cine que en el teatro. Esto no es un absoluto, pues Molière también habla de la sociedad, pero de una manera más introspectiva que en el teatro.»

No sabe muy bien en qué medida ha influido su experiencia cinematográfica sobre su forma de hacer teatro. «Pero Mefistófeles es más grave, más triste, más trágica, menos espectacular que nuestros espectáculos anteriores.» Al ser interrogada sobre por qué todos sus espectáculos, teatrales o cinematográficos, ocurren en el pasado, queda un tanto dubitativa; luego responde diciendo que no lo sabe, que es su particular punto de inspiración, que le interesa hablar del pasado en la medida en que le sirve Para indagar sobre el presente. «Molière habla de ahora, y le sorprendería hasta qué punto Mefistófeles, que se desarrolla entre 1922 y 1933, habla de hoy. Se pueden hacer espectáculos sobre temas pasados, por ejemplo sobre Isabel I, y estar hablando del presente. »

Alternativamente habla en primera persona del singular o del plural, según recuerde o no que es la directora de un grupo de teatro colectivo. «No creo que haya mucha diferencia entre trabajar en teatro o en cine. La técnica es más importante en cine, pero el teatro me parece más difícil. Si el equipo es bueno y hay compenetración, el rodaje es fácil. Lo malo del cine es que, una vez terminada la película, hay que empezar a trabajar con una gente que se cree muy competente, pero que no lo es en absoluto. »

«En Francia, Molière ha tenido muy buena crítica en provincias y muy mala en París, salvo cuatro o cinco que la han defendido como locos. A los historiadores más importantes les ha parecido bien el realismo con que hemos expuesto la Francia de Luis XIV, pero a la mayoría de los críticos no les ha gustado porque no es lo que esperaban ver. Los críticos franceses asesinaron la película cuando se presentó en el Festival de Cannes de 1978. La crítica alemana y la española han sido muy buenas. En París, la película empezó muy mal, pero lleva más de un año en cartel. La versión para televisión se ha empezado a emitir, en Italia, hace quince días. Todavía no he podido recoger opiniones. Esta versión dura cinco horas, pero en realidad sólo difiere en quince minutos con la que se exhibe en los cines, porque en ese tiempo se contabilizan los resúmenes iniciales de cada capítulo y los finales. »

Sólo lamenta haber hecho esta película, de la que se muestra extremadamente contenta, porque ahora echa de menos a Molière. «Elegí la figura de Molière para mi primera película porque quería hablar de los artistas, del papel del artista en la sociedad. A través de nuestra experiencia en el teatro, creo que podemos imaginar su vida mejor que la de cualquier otro. Me interesa porque es una figura muy importante de la verdadera cultura. Cuando se empieza a estudiar a Molière, a conocerle, se descubre que es un hombre maravilloso

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de noviembre de 1979