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Fiscal Martín Pallín: "Hay que castigar sólo a los traficantes"

Ayer terminó la semana en favor de la legalización de las "drogas blandas" y otros derechos juveniles, que ha organizado la Joven Guardia Roja. Como colofón se había convocado una fumada colectiva de porros en la plaza del Dos de Mayo, de Madrid, cuya celebración fue impedida por la policía. Al mismo tiempo, a mediodía de ayer, se quemaban públicamente en Barcelona 2.008 kilogramos de hachís, aprehendidos en septiembre en un barco de bandera libanesa. Para el próximo miércoles está convocada una manifestación que, entre otros temas, pedirá la legalización del porro y del aborto. Karmentxu Marín informa del tema.

El fiscal José Antonio Martín Pallín tiene «todos los argumentos a favor de la despenalización del porro, de legalizar su distribución, ya que en España fumar sólo no es delito, y ningún argumento en contra». Resume: sus argumentos, favorables a la legalización en que desaparecería el elemento prohibitivo o represivo, que puede ser una incitación; se consideraría la conducta del consumidor como una conducta normal en el uso social y se eliminaría el tráfico-negocio. Sólo teme que las drogas blandas desemboquen en el consumo de drogas duras: «No tengo el tema, ni mucho menos, solucionado», dice, «y admito todo tipo de reprimendas; pero los casos que he visto más de cerca han desembocado en las drogas duras».«El artículo 344 del Código Penal, que habla sobre las drogas», explica el señor Martín Pallín, «es ambiguo. La jurisprudencia hace tiempo que dejó de considerar delincuente al. consumidor. La ley de Peligrosidad Social considera peligrosos a los ebrios habituales y a los toxicómanos, pero es más extensa e incluye a quienes faciliten el uso o consumo de drogas. Pienso que el único camino para solucionar el problema del consumo sería despenalizar la distribución de drogas blandas y dejar la ley punitiva para los verdaderos traficantes a gran escala. En Estados Unidos se intentó, con la ley Seca, convertir a los bebedores en delincuentes, y fue la época dorada para los gangsters y los grandes traficantes.»

«Después habría que preguntarse», sigue el fiscal Martín Pallín, «quién regularía la distribución. ¿El Estado? ¿El mercado libre? La droga, como la pornografía, es un factor de alienación de la juventud, aunque a veces se consuma por contestación a actitudes sociales que pueden parecer hipócritas. Con la permisividad, el Estado o la sociedad podrían fomentar el consumo como factor de alienación y explotación. Uno de los focos de distribución en Madrid es Vallecas. ¿Por qué no los barrios céntricos? Puede llegar a pensarse que alguien está teledirigiendo el consumo de droga hacia sectores que podrían tener una mayor conciencia de clase reivindicativa.»

Para José Antonio Martín Pallín, «las redadas juveniles y la prisión son un factor represivo en todos los campos y en absoluto positivo. «Es de imaginar», afirma, «que la policía actúa contra un foco social que considera criminógeno, porque no estaría justificada la actuación policial sobre personas que sólo consumieran. Un juez sensato debe desvalorizar los informes puramente policiales, que no tienen incidencia criminológica».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 1979