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El Consejo General Vasco, dividido ante la creación de una comisión sobre las torturas

Aunque no está previsto en el orden del día, el debate en torno a la posibilidad de que el CGV constituya una comisión investigadora de torturas -una de las dos condiciones fijadas por ETA (p-m) para liberar a Javier Rupérez-, parece que se estudiará en la sesión plenaria, de carácter ordinario, que el organismo preautonómico celebra mañana por la tarde en Bilbao. A este respecto, se han producidos contactos entre varios consejeros a lo largo de la semana.Se tiene la impresión que, de una forma u otra, el tema será tratado en la reunión del consejo, ya sea suscitado por el propio presidente o por representantes de otras fuerzas. En ese caso, puede decirse que, a prior¡, el CGV está dividido. Mientras Euskadiko Ezkerra se ha pronunciado ya claramente a favor de la creación de la comisión investigadora de torturas, el PNV se reserva su opinión hasta conocer el punto de vista de las demás fuerzas políticas.

En contra, y de forma categórica, se situaría UCD, por considerar que el tema de las torturas es una campaña de desprestigio a las fuerzas de seguridad, orquestada por Euskadiko Ezkeira, y por su negativa pública a aceptar ningún trato con los secuestradores del señor Rupérez. El PSOE de Euskadi se muestra reticente porque, aunque es cierto que es partidario de que se inicie una minuciosa investigación sobre las posibles torturas, considera, al mismo tiempo, que poner en marcha esa comisión significa aceptar -y se han pronunciado contrarios a la negociación- una de las condiciones de ETA (p-m) para liberar al diputado de UCD.

Juan María Bandrés, consejero de Transportes y Comunicación del CGV, y único representante de Euskadiko Ezkerra en el organismo preautonómico, defenderá en el Pleno, si el tema se somete a debate, la creación de la comisión. «Al hacerlo», declaró a EL PAIS, «no hago sino insistir en la petición que hice al Parlamento, antes del secuestro de Javier Rupérez, para que se cree urgentemente una comisión investigadora de torturas y malos tratos (¿cómo no iba a desear que el organismo preautonómico cree una comisión de este tipo?); y lo haré también porque, dada la personalidad de Javier Rupérez y amistad personal con él, deseo su pronta liberación y la urgente solución de esta incómoda situación.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 1979