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Industrial secuestrado durante una hora

Luis García Estebaranz, de 35 años, propietario de la empresa madrileña Matutano, dedicada a la elaboración de patatas fritas y productos similares, fue objeto de un secuestro en la noche del martes, cuyo desenlace se produjo una hora después, al acceder el industrial a abrir la caja fuerte de un almacén de la empresa y entregar a los secuestradores la cantidad de 376.000 pesetas.

La acción fue llevada a cabo directamente por dos personas, que, una vez conseguido el dinero, se dieron a la fuga, aunque, según hizo saber a EL PAÍS el señor García Estebaranz, en la operación participaron también otras dos personas que se limitaron a seguir de cerca la misma.Según el relato facilitado por un portavoz del industrial, el secuestro se produjo de la siguiente forma: Luis García salió del almacén de Matutano, situado en la calle de Isabelita Usera, 87, después de las siete y media de la tarde, como lo hacía habitualmente, para dirigirse a su domicilio, situado en Alcalá de Henares.

El industrial no pudo darse cuenta de que un automóvil Renault 5, del que posteriormente pudo saber que su matrícula era M-5253-AF, le seguía discretamente. Ese día, por casualidad, antes de dirigirse a su domicilio, se detuvo en otro almacén de la empresa, situado en el barrio de Pueblo Nuevo, donde estuvo una media hora, aproximadamente. Desde allí se encaminó a su casa, siempre seguido por el otro vehículo.

Al descender de su coche para entrar en su vivienda, dos de las cuatro personas del R-5 le intimidaron con sendas pistolas y le obligaron a introducirse en su propio vehículo, que en esta ocasión era una furgoneta también Renault, tipo 4 L, con las siglas Matutano dibujadas en su exterior. Los dos secuestradores y su rehén se dirigieron de nuevo al almacén de la empresa de la calle de Isabelita Usera, seguido del otro vehículo.

Una vez en este lugar, y tras comprobar que no se encontraba persona alguna en el almacén, las dos personas obligaron al industrial, pistola en mano, a abrir el edificio y, posteriormente, la caja fuerte del mismo.

En presencia del señor García, se apoderaron de todo el dinero de la caja, que ascendía a 376.00,0 pesetas, y de otros objetos, cuyo valor no ha sido especificado. A continuación se dirigieron de nuevo al exterior del edificio, siempre en compañía de Luis García, y, tras amenazarle nuevamente de muerte si avisaba a la policía en un plazo que no ha sido especificado, se reunieron con los otros dos ocupantes del R-5 y emprendieron la huida.

Luis García denunció el caso en la misma noche del martes en la comisaría de Usera. Según su testimonio, las dos personas que le tuvieron retenido durante una hora aparentaban unos treinta años de edad. La policía no ha logrado hasta el momento ningún resultado positivo en las investigaciones que lleva a cabo, aunque lograron localizar el citado R-5, al parecer robado con anterioridad a su propietario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de octubre de 1979

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  • Fue obligado a abrir la caja de su empresa, donde había 376.000 pesetas