Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Macías pide clemencia al tribunal

Francisco Macías, primer presidente de Guinea Ecuatorial desde su independencia de España, en 1968, derrocado en un golpe de Estado el pasado 3 de agosto, compareció ayer en Malabo ante un tribunal civico-militar, acusado de genocidio, traición al pueblo y malversación de fondos del Estado.Macías, que se mostró sereno y confiado, rechazó los cargos que se le imputan, pidió clemencia y la restitución de las propiedades que le ha confiscado el nuevo régimen.

En las declaraciones de Macías, contenidas en el sumario y leídas ante el tribunal, el ex dictador afirma que el ex ministro español de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, financió con cincuenta millones de dólares a su rival político, Atanasio Ndongo, para que le derrocara después de la independencia.

El tribunal, compuesto por militares, civiles y representantes del pueblo, está presidido por el capitán del Ejército ecuatoguineano Eulogio Oyo, de etnia bubi, que dirigió las operaciones de captura de Macías en su distrito natal de Mongomo. El acusado, que es defendido por dos letrados civiles de oficio, tiene en sujuicio como fiscal al abogado José Luis Jones, de etnia bubi, miembro de una familia represaliada por Macías en distintas ocasiones. Una cuñada de este letrado -y su propia esposa- fallecieron en actos derivados de decisiones tomadas por el ex presidente.

A la primera jornada del proceso asistió todo el cuerpo diplomático acreditado en Malabo, con el embajador Juan de Andrada al frente de la representación española. También asistió un observador de la Asociación Internacional de Juristas y numeroso público, que desde horas antes aguardaba en las inmediaciones del cine Marfil para asistir al juicio, cuyo desarrollo se ha visto rodeado de medidas extremas de seguridad.

Pasa a página 3

Macías acusa a España de haber financiado, un golpe de Estado contra él en 1969

(Viene de primera página)

El acusado entró en la sala del juicio, que se celebra en un cine, en medio de un enorme silencio por parte de los asistentes, con el antebrazo izquierdo vendado y en compañía de un enfermero. A lo largo de la vista, que ayer se ciñó a la relación de una parte de los cargos que se le imputan, Francisco Macías mantuvo una actitud circunspecta y solemne.

En el apuntamiento se leyeron una serie de cargos, entre los que se cuenta el asesinato de quinientas personas por motivos políticos, la utilización fraudulenta de fondos nacionales y la acusación de traición al pueblo guineano, este cargo documentado con una prueba escrita en la cual Macías solicitaba la intervención militar de un país vecino durante los primeros días del golpe de Estado que le derrocó del poder. En las declaraciones recogidas dentro del sumario, Macías negó el haber cometido asesinatos, declinó toda implicación en la traición a su pueblo e intentó justificar datos de los primeros movimientos económicos realizados en los últimos años de su gestión.

Dentro de sus declaraciones, Macías aludió al golpe de Estado fallido dirigido contra él por Atanasio Ndongo y Bonifacio Ondo. Según Macías, Atanasio Ndongo recibió en 1969 una ayuda de cincuenta millones de dólares por parte del entonces ex ministro español de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, a cambio de derrocarle a él. Se refirió también, en sus declaraciones escritas, al embajador de España, Juan Durán, a propósito de un incidente iniciado, según el acusado, a raíz de la instalación de una bandera española frente a su palacio presidencial de Bata.

Modesto funcionario

En su testimonio escrito, que fue leído por el vocal relator, Macías alude a que, a consecuencia de aquel incidente, simultáneo al golpe de Estado de Ndongo, la Guardia Civil española, destacada entonces en Guinea Ecuatorial, movilizó sus efectivos y tomó posiciones en distintos puntos del país. El presidente derrocado señaló también en sus declaraciones escritas que a partir de entonces dio el plazo de un mes para el abandono total de Guinea Ecuatorial por parte de España, tras declarar persona non grata al embajador español Durán.

En una ocasión dijo que su fortuna personal procedía del año 1938 y otra vez afirmó que nunca había percibido otro salario que el que le correspondía como funcionario público. De sus palacios en Bata, Mongomo y Nzangayong señaló que se trataba de chalés normales, y dijo asimismo que sus propiedades, de las que pide su restitución, tienen su origen en sus haciendas cafetaleras, que producen cosechas de varias toneladas de grano al año.

Las declaraciones escritas culminan con un alegato del acusa do en el que se muestra orgulloso por el hecho de que haya sido un joven, como Teodoro Obiang, quien tomara el poder. Solicita también clemencia para abandonar la política y retirarse a su pueblo natal con la conservación de todas sus propiedades y garantías para su vida y la de sus familiares. Destacó además la lealtad del actual presidente del consejo militar supremo de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, de quien dijo que durante los doce años de su presidencia había servido a Guinea y a él mismo con fidelidad extrema.

El fiscal, José Luis Jones, intervino con una gran torpeza y se negó rotundamente a entrevistar allí al acusado en medio de una fuerte excitación. Hoy continuará la causa, que fue seguida por altavoces por miles de personas desde el estadio de Malabo, en medio de fuertes pitas sobre todo cuando en la lectura de las declaraciones del ex presidente Macías se refería a cuestiones económicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de septiembre de 1979

Más información