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Tres policías nacionales, heridos en San Sebastián

Tres policías nacionales resultaron heridos ayer en San Sebastián -dos de ellos de gravedad- cuando el automóvil en el que se desplazaban saltó por los aires al hacer explosión, a su paso, una carga de gran potencia. A las cuatro y cuarto de la tarde, gran parte de los donostiarras escucharon el estruendo que produjo el artefacto colocado en la falda del monte Ulla.

Esta nueva acción violenta se produjo cuando dos coches radio-patrulla de la policía descendían por la carretera, y un comando armado, a una distancia superior a ochenta metros, activó el artefacto colocado en el interior de un automóvil aparcado a la altura del restaurante El Mirador.La onda expansiva alcanzó al último de los coches policiales, al que arrojó por los aires a más de veinticinco metros de distancia, y el vehículo, con los cristales rotos, quedó volcado, bloqueando la estrecha carretera. Los funcionarios que viajaban en el primer automóvil socorrieron inmediatamente a sus compañeros, y a los pocos mómentos llegaban al lugar varías ambulancias de la Día y de la Cruz Roja, que trasladaron a los heridos a los centros sanitarios.

A últimas horas de la noche los artíficieros de la Policía Nacional, desplazados al lugar del suceso, no habían podido determinar el material utilizado para la explosión ni su cantidad, aunque todos los datos señalan que la carga era de gran potencia.

La onda expansiva no sólo afectó al coche policial, sino que destrozó también parte de un muro y causó diversos daños a los vehículos aparcadosjunto al restaurante, al tiempo que hacía añicos los cristales del establecimiento, donde en ese momento cien personas celebraban el banquete de una boda.

Los agresores habían colocado la carga explosiva en el interior de un Seat 127 que habían contratado a una agencia de alquileres de automóviles en Tolosa. La carga, a la que habían sido aplicadas dos pilas, estaba conectada a unos cables de ochenta metros de longitud.

Los músicos que acudían en ese momento al banquete de la boda fueron sorprendidos por la explosión momentos después de aparcar sus automóviles, que también sufrieron algún destrozo.

Nada más conocerse esta noticia, fuerzas de la Policía Nacional dieron una batiela al monte y establecieron estrictos controles en las carreteras próximas a las que se produjo el atentado. Dos de los policías nacionales heridos fueron trasladados a la residencia sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, y el tercero, al Hospital Militar de San Sebastián, donde, tras ser curado de las leves heridas que sufría, fue dado de alta.

Juan Madira Gutiérrez y Eduardo Lorente Serrano permanecían, a última hora de la noche, ingresados en la unidad de cuidados intensivos, y ambos presentaban graves heridas, según el parte médico facilitado en el centro sanitario. El primero de ellos sufría shok traumático, heridas en la cara y lesiones en el ojo izquierdo y metralla alojada en distintos puntos del cuerpo. Eduardo Lorente Serrano padece traumatismo craneal, con hundimiento del parietal derecho, y también tiene trozos de metralla incrustados en la columna vertebral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de septiembre de 1979

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