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El incendio de la cafetería NT fue fortuito

El incendio de la cafetería NT, antigua Morrison, en la Gran Vía madrileña, sobre el que se ofreció información de alcance en EL PAIS de ayer, fue fortuito, según manifestación del jefe de servicio de bomberos. El siniestro no ocasionó daños personales, si bien los destrozos materiales han sido considerables. Las llamas se iniciaron en el segundo sótano del edificio, donde está instalada la cocina del establecimiento, y se propagaron rápidamente hasta el primer sótano, dedicado a discoteca. Las tareas de extinción concluyeron a primeras horas de la madrugada de ayer.El incendio se propagó rápidamente a la discoteca Top Hat, adyacente a la cafetería, y normalmente muy concurrida, aunque los que se encontraban en ella en ese momento pudieron salir a la calle sin agobios. En lo que puede ser una extraña coincidencia, hay que señalar que el sábado pasado se incendió una marisquería propiedad de la misma casa NT, ésta situada en Marqués de Urquijo.

Aún no han sido publicadas las evaluaciones precisas sobre la cuantía económica de las pérdidas; sin embargo, se estima será considerable, puesto que el mobillario y la estructura de la discoteca resultaron totalmente destruidos. En los primeros momentos se habló de una supuesta intencionalidad del hecho, dado que varios testigos habían creído escuchar explosiones. Consultado sobre esta posibilidad, el jefe del servicio de bomberos la desmintió rotundamente, y atribuyó los fuertes ruidos al estallido de los elementos de la cascada luminosa de la discoteca.

A primera hora de ayer, el Gobierno Civil de Madrid difundió una nota oficial en la que se explicaban esquemáticamente el suceso. Durante los trabajos para sofocar las llamas, la Policía Municipal desvió el tráfico rodado. El origen de las llamas fue, en opinión de los trabajadores del establecimiento, una sartén que se volcó. Inmediatamente se incendió el aceite, y las llamas se difundieron a la planta superior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de agosto de 1979

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  • Los daños materiales son considerables