Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mauritania confirma su intención de abandonar el Sahara

A pesar del dilema que plantean al Gobierno del rey Hassan II, Marruecos no había reaccionado ayer aún a las declaraciones del primer ministro mauritano, Junna Uld Jaidala, quien afirmó que su país está dispuesto a encontrar rápidamente y con el Polisario una solución a la guerra del Sahara.

Poco antes de partir hacia París, en donde fue recibido ayer por el presidente francés, Valery Giscard d'Estaing, Uld Jaidala declaró a la radio que «Mauritania no tiene reivindicaciones territoriales sobre el Sahara y que solamente ejerce sobre él "una administración provisional", que, no obstante, Nuakchott entiende asumir hasta que las poblaciones saharauis se hayan autodeterminado».Según el primer ministro, Mauritania prefiere una solución global del conflicto que reúna alrededor de una mesa a todas las partes: Marruecos, Argelia, el Polisario y Mauritania. Las dificultades insuperables encontradas hasta ahora para tal encuentro llevaron a Jaidala a añadir que «si este camino no es practicable, buscaremos una solución directa con el Polisario».

Precisamente la organización independentista saharaui decidió el lunes liberar a todos los mauritanos apresados durante el ataque de mediados de julio último contra la localidad de Tichia, en el Tiris el Gharbia, gesto «de nuestros hermanos saharauis que Mauritania aprecia en su justo valor» y que «considera como una ratificación del alto el fuego para llegar rápidamente a una solución definitiva de esa guerra fratricida e injusta».

Esta postura mauritana colocará a Marruecos, una vez que comience el inevitable proceso de separación de Mauritania de su parte del Sahara, ante la necesidad de ejercer el derecho de retracto, anunciado recientemente en un editorial del diario Le Matin por el ex ministro y portavoz oficioso de palacio, Mulay Ahmed Alaul.

El Gobierno marroquí se mantiene firme en su rechazo a toda separación del Sahara y oficialmente se ha ratificado en Rabat que la política de Marruecos no ha variado después de la cumbre de la OUA.

Autonomía para el Sahara

Sin embargo, entre el ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Bucetta, y su partido Istiqlal y el palacio parecen existir importantes matices de apreciación del problema. Mientras que el Istiqlal se muestra absolutamente inflexible en lo que al Polisario concierne, la monarquía no estaría totalmente en contra del reconocimiento y de la discusión de un estatuto de autonomía para el Sahara marroquí.Esto, en cualquier caso, parecía confirmado en un reciente editorial de Ahmed Alaui dedicado a «Juan Carlos I, rey de todas las Españas», y en el cual, tras efectuar un paralelismo entre la situación en el País Vasco y la del Sahara, se afirmaba que «autonomía, sí; autodeterminación e independencia, no».

Esta actitud del poder real, por el momento, encuentra no sólo la oposición del Istiqlal, sino de los dos partidos de oposición legal, comunista y socialista, que salieron de las catacumbas gracias a su apoyo a la política sahariana del Gobierno y que no podrían ahora seguir lo que parece una importante evolución del pensamiento del rey Hassan II sin quedar ellos mismos en entredicho.

Un cambio en la estructura del Gobierno marroquí, que afecte a la cartera de Exteriores, en beneficio de esos dos grupos políticos, que precisamente achacan la situación a que ha llegado la diplomacia marroquí a la ejecutoria del actual titular, Mohamed Bucetta, no estaría descartada, dentro de esta lógica, para después del mes de ayuno del Ramadán, que mantiene ahora paralizadas todas las reacciones.

Esta aparente evolución de la apreciación marroquí del conflicto parece llegar, una vez más, con retraso, y un Sahara marroquí autónomo, si fuera realizable, sería difícilmente compatible con un Sahara mauritano independiente. Para impedir la independencia del Tiris el Gharbia, Marruecos se vería forzado a una guerra, a menos que Argelia y el Polisario aceptasen discutir una amplia autonomía para todo el Sahara occidental, en una especie de package deal entre todas las partes, lo cual no es, hoy por hoy, el caso.

Por otra parte, la postura mauritana sobre el Sahara fue también expuesta ayer en París por Amadu Eld Abdalah, ministro de Asuntos Exteriores, que entregó al presidente francés, Giscard d'Estaing, un mensaje del jefe del Gobierno de Nuakchott. El jefe de la diplomacia mauritana rehusó, sin embargo, dar detalles a la prensa sobre el contenido del mensaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de agosto de 1979

Más información

  • La corona marroquí podría preconizar una autonomía del territorio