"Diario de una resurrección", último libro del poeta Luis Rosales

Los escritores José Manuel Caballero Bonald y Antonio Gala presentaron ayer, en la librería Antonio Machado, de Madrid, el libro Diario de una resurrección, del poeta, ensayista y académico Luis Rosales. publicado por la editorial Fondo de Cultura Económica. El autor considera que «es el libro más abarcador de vida que he escrito, con el aspecto tremendo de llegar desesperada y alegremente a la vejez».Luis Rosales acaba de cumplir 69 años. En Diario de una resurrección agrupa 38 poemas largos, de composición libre, fechados en los meses de agosto de los tres últimos años. «El libro contiene un conjunto de poemas de diverso tipo que tienen unidad de estilo y unidad de tono. Algunos son recuerdos de viajes, otros poemas son de carácter de conciencia cívica o recogen toda mi historia amorosa. El título responde a una especie de travesura o juego, en el sentido de que me he jugado mi vida literaria a la supresión de los géneros. El libro que estoy escribiendo ahora se titula Un rostro en cada ola, tiene una estructura parecida a la novela, con prólogo y capítulos. Desde hace varios años me inclino a acercar la lírica a la épica y la épica a la narrativa: hacer una épica de lo cotidiano, de las cosas usaderas comunes.»

Los poemas del libro «están bajo la presidencia patética de la espera de la vejez, de la muerte, con un optimismo que parte del desengaño. El tono general es raro, con una extraña plenitud hecha de angustia y alegría. En relación con mi obra anterior, está en la línea de La casa encendida y del que escribo ahora, que en el fondo constituyen un libro, con el mismo modo de expresión».

«En general», añade el poeta Rosales, «es equivocado pensar que cuando el poeta escribe lo hace sobre hechos que le acontecieron Nunca se escribe sobre estos hechos acaecidos, se hace con la experiencia vital de cada uno. La poesía está regida con la vida de la oficina, con la familiar y la social, que constituyen tu urdimbre. La experiencia siempre está unida a esta vertebración de los aspectos del vivir, el amor o la angustia a la vida, al amor a la patria. Incluso el tono de voz de cada hombre lleva implícito todo lo que hemos vivido. A medida que eres mayor tienes mas experiencia vital acumulada y más capacidad de expresión de tu propia experiencia. Prefiero estos últimos libros porque mi expresión está más trabada y fundida que en mis obras anteriores. Un libro no me interesa por ser bueno o malo, sino por ser más abarcador de vida que otro.»

El primer libro de poesías de Rosales, Abril, apareció en 1935; cinco años más tarde se publicó Retablo sacro del nacimiento del Señor. En estos días Espasa-Calpe ha publicado nuevas ediciones de Rimas y La casa encendida, con prólogos de Dámaso Alonso y Julián Marías. Es autor también de varios libros de ensayos. «Escribo mucho más de lo publicado. He dejado manucristos dormitados durante muchos años. No he terminado nunca nada de lo que he empezado. Proyecto con demasiada ambición, quiero redactarlo con justeza y no me llega ni el tiempo ni la ilusión. Me moriré cualquier día siendo un escritor en ciernes.»

Rosales reconoce como sus maestros a los poetas de la generación del 27, junto con Antonio Machado y Pessoa. Pertenece al «propio movimiento de la poesía», con especial atención a las jóvenes generaciones. «La poesía es una experiencia comunicante y participada. Hay poemas que saltan en e libro como el maíz en la sartén».

Considera que es importante conocer «el pulso de la narrativa lírica joven», tema que conoce especialmente a través de la dirección de la revista Nueva Estafeta donde figura una sección de nuevos creadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 26 de junio de 1979.

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