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AUTONOMIAS

Cantabria puede ser la primera comunidad autónoma uniprovincial

La bandera roja y blanca de Cantabria ondea desde ayer en el balcón de la Diputación provincial de Santander, que acordó por unanimidad sumarse a los 74 ayuntamientos que han solicitado la autonomía conforme a lo dispuesto en el artículo 143 de la Constitución.

Con este acuerdo de la Diputación más el de los ayuntamientos, que superan los dos tercios exigidos por la Constitución, queda abierto el camino para que Santander se convierta en la primera comunidad autónoma uniprovincial, salvo el caso improbable de que las Cortes estimaran que no se dan las condiciones históricas exigidas en el mismo artículo 143.A partir de ahora el procedimiento inmediato a seguir es la elaboración de un proyecto de estatuto de autonomía para elevarlo al Gobierno y que éste lo tramite por vía de proyecto de ley.

El pleno de la Diputación, que está formado por dieciocho diputados de UCD, ocho del PSOE y uno del Partido Regionalista de Cantabria (PCR), acordó también que a partir de ahora la provincia de Santander reciba el nombre de Cantabria.

En la explicación de voto, los portavoces de los tres partidos representados en el organismo regional coincidieron en varios puntos, especialmente en los referidos al alcance de la autonomía que va a reclamar Cantabria, y en que no se trata de un enfrentamiento y con la región castellana, «con la que siempre hemos tenido y seguiremos teniendo», afirmó el portavoz de UCD, «muy buenas relaciones», sino en la afirmación y recuperación de la propia identidad regional, y coincidieron también en que deberá mantenerse siempre la solidaridad entre todos los pueblos de España.

Esteban Solana, diputado portavoz del Partido Regionalista, empezó por protestar por la hora escogida para tan histórico Pleno, «absolutamente inaceptable para un pueblo deseoso de acompañarnos hoy» y continuó con consideraciones sobre la regionalidad de Cantabria, la marginación que ha venido sufriendo esta provincia por el centralismo de Madrid, «éramos», dijo, «la quinta en el ranking nacional de la renta per capita y estamos ya en el número dieciséis». Insistió sobre la necesidad urgente de que se inviertan en la región los recursos generados en la misma para evitar que tengan que seguir emigrando a otras tierras personas nacidas en una de las regiones más ricas de España. Sobre el alcance de la autonomía, el portavoz del PRC dijo que no quieren nuevos impuestos, sino que «bastaría con que una parte de los que se lleva el Estado nos sean devueltos». «Queremos», dijo finalmente, «una autonomía a nuestra medida, tomando la precaución de guardar tela de ese traje por si con el tiempo necesitamos asumir nuevas competencias.»

El portavoz socialista, Jesús Cabezón, empezó su discurso echando en cara a la corporación que no hubiera sido ella promotora del proceso autonómico (así lo habían propuesto los socialistas en el pleno de constitución del organismo regional), felicitándose de que lo hiciera ahora como broche de oro a las mociones autonomistas de los ayuntamientos. «Estamos dando», dijo, «un paso histórico que pone fin. a un Estado centralista abusivo e injusto». Añadió que para los socialistas la autonomía carece de sentido si no sirve a los intereses de la clase trabajadora.

Ambrosio Calzada, presidente de UCD, senador y alcalde de Cabezón de la Sal, Ayuntamiento que inició el proceso autonómico hace 43 días, fue el portavoz de los diputados centristas. Calzada expresó su profunda satisfacción porque el camino hacia la autonomía se estaba desarrollando a buen ritmo. «Hace más de tres años, en un acto celebrado en mi avuntamiento», dijo, «tuve el honór de gritar a los allí presentes aquello de "Cantabria, levántate y anda". Hoy aquel grito se ha hecho realidad y aunque el camino no ha sido fácil, los hombres de UCD queremos decir que hemos sido la parte decisiva de ese camino. »

« Demostraremos », añadió, «la personalidad histórica de Cantabri a, si es que ello es necesario a estas alturas. »

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de junio de 1979