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Siete bombas contra edificios públicos en San Sebastián

Un número importante de los habitantes con que cuenta San Sebastián escucharon en la madrugada de ayer el estruendo de las seis potentes bombas, que causaron numerosos daños materiales en los edificios oficiales donde habían sido colocadas. Ayer, a las seis de la tarde, otro artefacto, compuesto por dos kilos de goma-2, era desactivado en la Delegación del Ministerio de Sanidad.

La primera detonación se produjo a las dos y media de la madrugada en la Delegación del Ministerio de Hacienda, y a las cinco menos cuarto explosionaba el último artefacto en los locales que el Ministerio de Industria tiene destinados a la revisión de los vehículos de transporte público. A la hora de redactar esta información, ninguna de las dos ramas de ETA había asumido la responsabilidad de estos atentados, aunque pocas personas dudan en el País Vasco de atribuir su paternidad a los polis-milis.

El material explosivo utilizado en todos los casos ha sido goma-2, y la cantidad aplicada oscilaba entre un mínimo de un kilo y un máximo de cinco. Numerosas personas se acercaron durante la jornada de ayer al edificio que tiene la Delegación de Hacienda, situada en pleno centro de San Sebastián, para observar las consecuencias de la explosión, que arrancó de cuajo una férrea puerta y, además de destrozar los cristales del edificio, causó daños de consideración a los vehículos aparcados junto a las dependencias oficiales. La carga, compuesta por unos cinco kilos de goma-2 arrojó trozos de metal y cristales enteros a más de treinta metros de distancia.

Una bomba de similares características explosionaba diez minutos después en la sala de máquinas de ascensores de la Delegación de Cultura, arrancando de sus lugares de origen las puertas de acceso a las distintas plantas y causando graves daños a las instalaciones.

Una hora más tarde, otra bomba ocasionaba destrozos menores -a pesar de contener también cinco kilos de goma-2- en el Palacio de Justicia, que desde hace meses se encuentra en obras. A las cuatro menos cuarto, otro artefacto, colocado junto a la puerta principal de la aduana del puerto de Pasajes, destrozaba parte del mobiliario y arrojaba a quince metros de distancia los trozos de la verja de entrada. El quinto artefacto explosionó cinco minutos después en el edifico principal del complejo deportivo de Anocta, en el barrio donostiarra de Amara, donde quedaron inutilizados los servicios de duchas.

Por último, un desconocido arrojaba, a las cinco menos cuarto, a través de una ventana, una bomba conectada a una mecha y compuesta por un kilo de goma-2, en el interior del edificio que el Ministerio de Industria tiene destinado al servicio de vehículos.

Esta nueva oleada de violencia se considera ligada en determinados medios políticos a la evidente radicalización de la rama político-militar de ETA, que pretendería de esta forma advertir a Madrid de la necesidad de que el Estatuto de Autonomía aprobado en Guernica y ratificado en Vitoria en una magna asamblea no sea recortado en ninguno de sus puntos. Esta misma semana, los poli-milis amenazaban en un comunicado con actuar contra todos los funcionarios del Estado si no dimitían de sus puestos y abandonaban el territorio vasco. Esta noticia, unida a la difundida estos últimos días por todos los medios de comunicación, que anunciaban el posible paso de EIA, partido adscrito en Euskadiko Ezkerra, a la lucha armada en la órbita de ETA político-militar, es analizado como un intento de presión ante las negociaciones del Estatuto.

Atentado contra el automóvil de Monzón

El automóvil del diputado de Herri Batasuna Telesforo Monzón quedó totalmente destruido en la madrugada de ayer, tras ser rociado con gasolina y posteriormente incendiado, en la localidad de la costa vasco-francesa de San Juan de Luz, donde reside el señor Monzón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de junio de 1979

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