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Joven muerta por disparos de la Guardia Civil en la manifestación antinuclear de Tudela

Navarra vivió ayer una jornada de huelga general, con graves incidentes localizados fundamentalmente en Pamplona, como consecuencia de la muerte de la joven de veintidós años, Gladis del Estal Ferreño, natural de Caracas y residente en San Sebastián, producida el domingo por un disparo de un miembro de la Guardia Civil en Tudela. En Pamplona el paro fue total y se registraron enfrentamientos entre policía y manifestantes desde media manana, así como cortes de tráfico producidos por barricadas colocadas en todos los accesos a la capital navarra, casco viejo de la ciudad y otros barrios.

Los comités antinucleares vascos habían decidido celebrar en Tudela la jornada internacional de acción contra la energía nuclear por estar prevista la instalación de una central, promovida por Iberduero, en el ámbito de su comarca, concretamente en el término conocido por Soto de Vergara. Los actos, cuyo inicio estaba previsto para las once de la mañana, comenzaron con un retraso de más de dos horas. Fuerzas de la Guardia Civil habían establecido controles en los accesos a Tudela para impedir el paso de vehículos, que eran desviados por otras carreteras.

Llegan las FOP

Comoquiera que el retraso de algunos de los oradores impidió que todas las intervenciones finalizaran antes de la hora de comer, los organizadores advirtieron a los cerca de 6.000 concentrados que los actos previstos continuarían a las cuatro de la tarde. Sobre las cuatro y cuarto, cuando iniciaba su intervención Javier Osinaga -comisionado por el Consejo General Vasco para acudir junto con otros técnicos a la central de Harrisburg-, hicieron acto de presencia en el paseo del Prado un autobús y cuatro furgonetas de la Policía Nacional.Mientras por los altavoces se pedía calma a los concentrados, una comisión de los organizadores, acompañados del primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Tudela, Antonio Bueno (PSOE), se dirigió hacia un capitán de la policía para solicitar que retirara todos los efectivos, ya que el acto contaba con la correspondiente autorización gubernativa, que finalizaba a las cinco de la tarde.

Cuando los cinco comisionados dialogaban con el capitán, un teniente de la Policía Nacional, al toque de silbato, ordenó cargar contra los concentrados, produciéndose escenas de gran tensión, así como varios contusionados, alcanzados por los disparos de pelotas de goma. Agitando un pañuelo blanco y dando gritos de no disparen, el diputado foral Jesús Bueno, junto con otras dos personas, logró llegar desde el quiosco en donde se habían instalado los equipos megafónicos hasta el autobús de la Policía Nacional para solicitar de nuevo a los mandos que retirasen todos sus efectivos.

Incidente mortal

Bajo la responsabilidad del diputado señor Bueno, la Policía accedió a retirarse, colocando posteriormente controles que impedían la entrada en el casco urbano de Tudela. En esta situación, unas quinientas personas avanzaron hasta el puente sobre el Ebro para dirigirse a los autobuses. Después de atravesar el puente, que en el otro extremo estaba vigilado por un control de la Policía Nacional, unas veinticinco personas se sentaron en la parte final, junto a un camión aparcado, sin que se interrumpiera el tráfico que se dirigía hacia Tudela.Minutos más tarde, cinco miembros de la Guardia Civil se dirigieron andando hasta la zona en donde se encontraban sentados los veinticinco jóvenes y comenzaron a dar culatazos para dispersarlos. Según informaciones recogidas de tres testigos presenciales, entre los que se encontraba el concejal del Ayuntamiento de Pamplona José Luis Napal, un guardia civil, después de golpear con la culata de su fusil a Gladis del Estal y de intercambiar varias frases, cargó su arma y disparó un tiro que penetró en la cabeza de la joven a la altura de la nuca y le causó la muerte de forma instantánea. El incidente según informaron portavoces del Comité Antinuclear de Navarra durante una conferencia de prensa, se originó cuando el guardia civil llamó a Gladis tía buena, después de haberle golpeado con el subfusil en la espalda, siendo respondido por la joven con estas palabras: Hijo puta.

Sobre el mortal incidente, el Comité Antinuclear de Navarra, cuyos portavoces afirmaron que contaban con el testimonio directo de varios testigos, ha indicado que se ha iniciado la confección de un «dossier» informativo en relación con los hechos ocurridos en Tudela sobre la base de testimonios directos y fotografías del momento de la muerte de Gladis del Estal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de junio de 1979

Más información

  • El trágico incidente se produjo después de un intercambio de palabras entre un número y la víctima