Tribuna:SPLEEN DE MADRID
Tribuna
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Un billete del Metro

Corre un Madrid cloacal, un Madrid populoso y azaroso bajo el Madrid amurallado de los Bancos y las avenidas aún joseantonianas. Y si baja uno al Metro (Alfredo lo está pintando con su color, su estatismo, su hambre, como una India subterránea e Inconfesable), si baja uno al Metro, que es la otra España, la que no vota, cree ni comulga, se encuentra uno con Clara, por ejemplo:- ¿Me das tu billete?

Clara me ha pedido mi billete de Metro.

- ¿Y tú cómo te llamas?

- Clara.

Nuestras vidas son los ríos demofranquistas que van a dar a la mar del Suburbano y el cinturón de miseria, que es el morir maririqueño, ahora que Florencio Martínez Ruiz conmemora a Manrique. Debajo de la Plaza España está el triángulo mortal de las Bermudas madrileñas, donde todo se compra, se vende y se pinta. Donde Clara pide los billetes usados al viajero. Creí que era una fan, que era un auitógrafo. Uno va con su vanidad de escritor hasta en el Metro.

- Es para hacerle un filtro al porro.

Clara es de provincias. Clara es como una Virgen de un Salzillo canalla que ha dudado si transformarla en un angelón barroco. Clara tiene los liviesos de la pelvis marcados, tirantes bajo el pantalón vaquero de adorable y sucio tegumento:

-En provincias mola mucho hacerle la boquilla al porro con un billete de Metro de Madrid.

La fascinación de Madrid, a pesar de todos los nacionalismos periféricos. Porque en Madrid está el poder, pero de espaldas al poder se puede orinar por detrás de los Ministerlos, hacer pintadas en la fachada misma de la Historia, descender a la Biafra caliente y pinchota de los pasillos del Metro.

Madrid es la Impunidad, Clara, ahora que Suárez/UCD, ahora que el Gobierno de Suárez, ahora que el suarezgabinete ha decidido reforzar la autoridad de los gobeinadores civiles (que seguirán así teniendo mucho de virreyes franquistas, tiranos de las patatas y el chamelo), frente a la representatividad de los alcaldes. En Madrid, Clara, hay miles, millones de billetes de Metro (a las nueve de la mañana ya han viajado casi dos millones de personas en el Metro) para hacerse filtros de porro, para pasar del viaje férreo y catacumbal del Metro al viaje subliminal, peligroso fluyente, que tú y tantas como tú, y tantos como tú buscáis para olvidar la Historia, la mentira, el poder de los mismos, la líbertad desnuda y con medias berkshire que es la libertad travestí de la derecha.

- Gracias por el billete. ¿Tú eres camello?

- No, Clara. Yo no soy camello.

Alberti, en Cal y canto, año 27, le dedica un bello poema al billete de tranvía. Yo terminaba un libro mío, años sesenta, con la reproducción casi en collage de un billete de Metro, cartoncito/ fetiche de la que se había ido, dejándome ese libro del olvido y un billete de Metro entre las páginas, como señal de lectura. Entonces los billetes eran duros, no servían para hacer porros. Entonces, por otra parte, tampoco había porros. Había cinco flechas en Alcalá 44 y un funcionario Suárez tecleando tras las flechas su adhesión inquebrantable al Movimiento.

Por eso ahora refuerza los gebernadores, señores de horca y Caudillo cuando entonces.

Antes de que se me perdiese en el Katmandú infame de los Metros, he visto a Clara hacer su porro, penerle filtro municipal de cartulinas, un billete de Metro, mi billete. He visto al Salzlilo apócrifo y flipado fumarse sus veinte años de cansancio.

Luis Otero siempre pregunta a sus entrevistados si saben lo que vale un billete de Metro. Mira, Luis, ahora ya lo sabemos: el billete fugaz, la leve cartulina blanca, escrita en malva con tampón desganado e ilegible, es el filtro para empalmar con otro viaje. Teda una humanidad, la que se abstiene y ve volver la fuerza coritra ella, y un Gobierno Civil sobre sus sueños, toda una humanidad, la que gana elecciones o las pierde, una gente española o periférica, se fuma el billete del Metro, el simbólico porro, la cocaína del tedio, nieve o asco, la heroína de les antihéroes. El Gobierno no da para otra cosa.

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