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Cartas al director

¿Cuatro años sin televisión?

Quienes el día 30 no siguieron por televisión el acto de investidura que tuvo lugar en las Cortes no podrán entender, seguramente, la causa de la indignación de miles de españoles ante la alevosa y flagrante agresión de que nos hizo objeto el útil medio de control gubernamental. Con artimañs torpes, con manipulaciones y silencios del peor estilo, el diabólico engendro electrónico ocultó la realidad de aquella jornada, dándole un talante de tranquilidad y de «aquiestamos como siempre», que no tuvo en absoluto. TVE nos mintió una vez más, y a quienes esperábamos atentados una información aproximadamente objetiva del suceso nos hizo un gesto de burla cruel, sumiéndonos en la rabia y en la impotencia más peligrosa. Porque, señores manejadores de la información, magos y transformistas de la realidad, eso de la alienación de las masas es algo más sutil que lo que su torpeza urde cada día para nosotros. Y si el despertar del sueño alienador es siempre peligroso, provocar el feed back mentira-indignación durante cierto tiempo es una temeridad. Mientras todos estamos en esa expectativa de ver qué pasa en esta legislatura, yo haría una llamada a la sensatez y racionalidad de los televidentes, ya que me parece inútil hacerlo a los teledirigentes: señoras y señores telespectadores, en los próximos cuatro años, mantengan apagados sus receptores. Porque si la televisión es suya, como nos demuestran día a día, ¡que la vean ellos!

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