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"La actividad científica vive una situación de crisis"

La fragmentación y desconexión entre las ramas actuales del saber científico y técnico fueron denunciadas ayer por Jesús Martitegui, destacado arquitecto, proyectista y pintor español, como un signo de la crisis, evidente, para él, de la cultura occidental.

El señor Martitegui insistió, durante el transcurso de una conferencia pronunciada en Madrid, en la necesidad del retomo a la unidad del origen axiomático de las ciencias y en el acceso a una nueva mentalidad que renuncie a la consideración de la realidad «como un conjunto de cosas» para pasar a una consideración de la misma como «un proceso de actuación».Según Jesús Martitegui, existe en el ámbito de la cultura occidental cierto consenso de crisis. Es un consenso que se patentiza en declaraciones explícitas como las del Club de Roma o en el pensamiento de numerosos intelectuales de las más variadas ideologías que aluden a una verdadera mutación de la especíe humana. De hecho, existe, según él, un rechazo de la situación actual de la Humanidad que no es, sin embargo, necesariamente negativo. «Este rechazo -afirma- se expresa bajo todas las modalidades, desde la simple indiferencia hasta el más radical terrorismo.»

Jesús Martitegui es un destacado arquitecto español, además de proyectista y pintor, que contribuyó activamente, con Julio Martínez Calzón y otros, a la introducción en España de las estructuras mixtas, la asociación del arco estructural y el hormigón. Premiado en el Concurso de Murales de Miami y medalla de oro de Baviera, en Munich, Jesús Martitegui insiste en la necesidad de superar los planteamientos cerrados en tomo a la especialización y subespecialización en áreas del conocimiento hacia formas más sistemáticas y operativas en su conjunto, si es que queremos salir de la crisis señalada. El explica así su proceso de evolución intelectual: «Yo llegué a la determinación del significado de sistema (término esencial para él) a través de los trabajos dirigidos a corregir la metodología de la creatividad arquitectónica, es decir, los medios relativos al proyecto y realización en el campo de la edificación.»

El señor Martitegui acentúa la necesidad de entender la realidad como algo totalmente operativo: «Para acceder al significado de sistema -afirma- es preciso, necesariamente, interpretar la realidad no como un conjunto de cosas, sino como un proceso de actuación. Por ejemplo, un árbol, un animal, un hombre..., no pueden ser considerados una cosa estática, sino como un ente, a través del cual o en el cual se manifiesta una actuación, una dinámica de transformación, una vida; es decir, un organismo.»

El proceder actual de los científicos y los técnicos no parece tener muy en cuenta este principío. «La ciencia, que empezó siendo simbólica -prosigue Jesús Martitegui-, termina en una diversidad innumerable de ciencias diversas que vemos como empíricas... Quiere esto decir que nos encontramos en una situación de crisis y deterioro que gradualmente se irá haciendo más acusada si no se acometen y promocionan métodos de corrección. Nuestra situación es análoga a la de un organismo, por ejemplo, el del cuerpo humano, en el que no se diera un sentido estratégico de actuación y cada órgano funcionase independientemente del sentido del conjunto. En estas condiciones, naturalmente, no puede darse felicidad. La inflación, que ya empieza a considerarse por muchos economistas como estructural, irreversible y sin concordancia con las teorías convencionales, es perfectamente consecuente y concordante con el significado de nuestra situación de crisis, ya que la inflación, en su aspecto más genérico, no es sino la expresión del desequilibrio que tiene lugar al aplicar a Ia realidad cambiante los medios correspondientes al sentido de la realidad antigua. Ahora bien, esta situación de transición o crísis, de tránsito hacia una nueva mentalidad, no es en sí misma absolutamente negativa, como mantenía Spengler en su La decadencia de Occidente. »

¿Cómo se podría rebasar esta crisis de las especializacion es, esta desconexión o desorientación que existe, según el arquitecto Martitegui, entre las diversas ramas del estudio o conocimiento cíentifico y técnico? «Desde el punto de vista de la problemátíca científica, el acceso al significado del sistema -responde- representa el retorno a la unidad de origen axiomático de las ciencias y, consecuentemente, proporciona la determinación de los significados (digo significado y no concepto, porque concepto implica una interpretación estática).»

Todo en el pensamiento de Jesús Martitegui aparece implicado de este sentido de la operatividad y la actuación como elementos definitorios y definitivos de la realidad. Sus concepciones parecen empeñadas en superar la actual fragmentación del saber y el operar. La vía que él escoge para ello no es ni la síntesis intelectual ni el eclecticismo, sino la concepción radicalmente operativa de la realidad. «Esto -dice- puede ser entendido igual por un ateo, un creyente o una persona de cualquier ideología», porque él no le pone nombre a la operatividad. Su concepción del sistema, de la realidad entendida como proceso de actuación, le lleva a concluir en una línea que gustará mucho escuchar a los ecologistas: «El sentido actual de la realidad -asegura- implica el tratamiento, incluso de las personas, como cosas: el sentido implicará el tratamiento, incluso de las cosas, como personas. Así se puede comprobar cuán profundas y rigurosas son las razones que están haciendo surgir potentemente el ecologismo.»

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