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"Los últimos 40 años, vistos a través de una familia"

Entrevista con Gerardo García, director de "Con mucho cariño"

Gerardo García, de 34 años, acaba de estrenar su primer largometraje, Con mucho cariño, exhibido en certámenes como los de San Sebastián y Benalmádena. Anteriormente había realizado tres cortometrajes, Una historia decente, Juan y Fondue de queso.

«He querido hacer una crónica de los últimos cuarenta años en España a través de las vivencias de una familia. Uno de los rasgos característicos de esta familia-prototipo, perteneciente a la clase media-alta, es el que el patriarca es, a su vez, empresario de un negocio en el que trabajan todos los componentes del clan. A través de esto, la película pretende analizar la doble explotación: de un lado, la sentimental, basada en el parentesco, y de otro, la económica, en cuanto que existen unas relaciones de trabajo.«Desde el punto de vista estilístico, Con mucho cariño es una comedia que pretende divertir y su forma adopta, la de un realismo distorsionado. De otro lado, es una película árida, molesta, porque es agresiva, aunque no hablo de violencia mostrada en la pantalla, sino de la violencia que conlleva un tipo de relaciones familiares basado en la hipocresía. En la película, realmente, no hay un protagonista, porque el lugar central de la trama lo ocupan las relaciones de los diecinueve componentes del clan. »

«Quizá el nexo común a todos los familiares, -añade Gerardo García- sea el de la insatisfacción. Nadie vive con quien desea vivir, pero, a la vez, resulta impotente para romper la situación e intentar convivir con quien desea.»

«Aunque la película es claramente localista, muy española, y aunque aquí lo hemos vivido de una manera más cerrada, creo que el tema de las relaciones familiares es supranacional, se acaba de proyectar en París y se entendía perfectamente. En definitiva, lo que muestro en el filme es la asfixia que produce una determinada sociedad y sospecho que no sólo es la española. Los personajes rechazan lo establecido, pero no tienen o no saben buscar, la alternativa a su situación.»

«Con mucho cariño se planteó como una coproducción entre una empresa profesional y un particular. Cuando se iba a comenzar el rodaje, el particular abandona el proyecto y se optó por continuar adelante, aunque con un presupuesto muy bajo. Esto, lógicamente, repercutió en el rodaje, haciéndolo más complicado de lo habitual.

«Para mí -concluye Gerardo García-, los problemas más acuciantes para el cine español son la falta de industria, las medidas de la Administración, que están encaminadas a que todos veamos más cine norteamericano, y el absoluto desprecio y desconocimiento de TVE hacia los realizadores cinematográficos »

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de abril de 1979