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Crítica:CINE/ «EL ENJAMBRE»

Hecho en serie

Irwin Allen es un veterano en cuanto a producción de cine de ciencia-ficción se refiere. Con un gran número de películas producidas -algunas de ellas también dirigidas- en su haber, entre las cuales aquella serie televisiva titulada Viaje al fondo del mar, Irwin Allen no parece haber aprendido nada con la experiencia. El enjambre es un filme que mezcla el género de catástrofe con el de animalitos malignos, a lo que añade un reparto tan atractivo de entrada como decepcionante a la vista de los resultados.Ben Johnson, Olivia de Havilland, Fred Mac Murray y José Ferrer están en esta película más por adornar, los títulos de crédito que por necesidad real. Sus intervenciones son tan breves como innecesarias. Richard Widmark y Henry Fonda repiten sus apariciones. especiales ya habituales en estos últimos años; una lástima que no elijan mejor donde se meten. Tras desinflar su reparto, El enjambre pierde su mayor atractivo. Nos hallamos ante un nuevo terror animal.

El enjambre (The Swarm)

Director y productor: Irwin Allen. Guión: Stirling Silliphant, basado en la novela homónima de Arthur Herzog. Fotografía: Fred J. Koenekampf. Música: Jerry Goldsmith. Intérpretes: Michael Caine, Katharine Ross, Richard Widmark, Henry Fonda, Richard Chamberlain, Olivia de Havilland, Fred MaeMurray, Ben Johnson y Bradford Dillman. Norteamericana, 1978. Albéniz y Roxy B.

Agotados ya todos los animales del mar, ahora los estudios echan mano de los insectos, cosa por cierto nada, nueva. Las abejas de Irwin Allen pertenecen a una especie africana cuya picadura es mortal. El inmenso enjambre deambula por EEUU a una discreta velocidad y provocando masacres de miles de víctimas que Allen reduce a números en la pantalla de un teletipo.

La película sigue las andanzas de un entomólogo y un inmunólogo que dirigen las operaciones científico-militares contra las dichosas abejas, así como algunos de los ataques de éstas. En este argumento central Allen ha inscrustrado pequeñas historias que dispersan y distraen de la anécdota y que crean tiempos muertos en una película que debía carecer de ellos. Resultado: indiferencia y aburrimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de diciembre de 1978