Sobre Ia rebelión de las "élites"
Cuando se quiere dar una información fidedigna sobre un tema, es necesario llegar a la fuente del mismo, para tener cuantos datos se requieren para que la noticia esté rodeada del máximo de garantías de su veracidad.Es decir, en periodisnio. como en cualquier otra actividad, se necesita trabajar con un mínimo de deontología profesional. Para nosotros, está claro que el autor de la columna «Las élites se rebelan», aparecida en EL PAÍS el día 19 del corriente, página 43, carece de dicha deontología y la dirección del periódico tampoco se preocupó de exigírsela.
Sentarnos esta afirmación por las siguientes razones: 1) Porque antes de permitirse criticar una huelga o paro técnico de un conjunto de funcionarios o trabajadores debe enterarse de si las reivindicaciones que originan dicho paro son objetivamente justas, y eso sin tener en cuenta el nivel profesional de tales funcionarios.
2) Porque en el caso concreto a que nos referimos, el conflicto no ha sido planteado exclusivamente por los ingenieros del Ministerio de Agricultura, sino que en el mismo participan arquitectos, veterinarios, químicos, aparejadores, etcétera, y además está abierta la participación a cuantos dentro del ministerio se sientan afectados por las reivindicaciones solicitadas.
3) Porque decir que el paro técnico de Agricultura es la respuesta a dos proyectos de ley cuya filosofía dista mucho de los intereses de determinados propietarlos agrícolas, constituye una sinuosa difamación, lindante con la calumnia, que no tiene más respuesta, a nuestro juicio, que el juzgado de guardia.
4) Porque asegurar que el reivindicar la equiparación con sus homónimos de Hacienda es el exponente de guerras intercorporales, demuestra la falta de visión o mala fe del articulista. La guerra está planteada frente a la Administración, única responsable de la falta de coordinación ministerial, a todos los niveles, y que da origen a este y otros conflictos.
Esto lo decimos dos funcionarios públicos que en todo tiempo y con todos los medios legales a nuestro alcance nos hemos enfrentado con la Administración en defensa no sólo de derechos propios, sino de los derechos conculcados de nuestros subordinados, luchando contra la injusticia y el nepotismo.
Químicos del IRYDA
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