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El Ejército regular libanés se retira del sur de su país

El Ejército regular libanés, cuyo despliegue hacia el sur de Líbano se encontraba detenido debido a presiones de Israel y a la oposición armada de las milicias derechistas cristianas, se ha retirado de la región, dejando sólo una fuerza simbólica, según informaciones llegadas ayer a Beirut desde el sur de Líbano.

El batallón del Ejército libanés, compuesto, en principio, por unos 700 hombres, fue enviado el pasado día 31 de julio al sur de Líbano, pero tuvo que paralizar su avance en Kaukaba, localidad situada a 40 kilómetros al norte de su objetivo final, al ser atacado el batallón por la artillería de los grupos cristianos que conservan enclaves en las cercanías de Israel y que cuentan con el apoyo de este Estado.Ante estos ataques, que costaron la vida a un soldado libanés, el batallón se fue retirando paulatinamente para evitar bajas, hasta quedar reducido a una fuerza simbólica. Fuentes militares libanesas afirmaron ayer en Kaukaba que el ejército regular deseaba mantener su presencia en la zona, «pero no correr el riesgo innecesario de sufrir numerosas bajas». Las fuerzas de pacificación de las Naciones Unidas en el sur de Líbano también han sido objeto de ataques armados por parte de los milicianos derechistas.

El mando del Ejército regular libanés informo ayer que no ha habido modificación en la decisión de desplegar el batallón. La unidad ha sido simplemente «desplegada en aras de la seguridad, y por razones tácticas, con el fin de asegurar su protección y salvaguarda», indicó un comunicado oficial..

Las noticias de esta retirada de efectivos militares regulares libaneses coincidieron con las conversaciones mantenidas en Siria entre el primer ministro libanés, Selim al-Hoss, y el presidente, Hafez al-Assad. Círculos informados manifestaron que el despliegue del ejército regular libanés, fuertemente propugnado por Siria, constituyó tema principal de dichas conversaciones.

En círculos oficiales de Beirut se señaló ayer que Israel ha formulado varias condiciones para retirar su oposición al despliegue de las fuerzas libanesas en el Sur (en un principio, el Gobierno de Beirut pensó enviar un contingente de 1.500 hombres, pero acabó mandando menos de la mitad). Una de estas condiciones sería que no fuesen adoptadas represalias contra el comandante de las milicias cristianas, Haddad, que ha sido llamado a Beirut, pero se niega a desplazarse a la capital libanesa.

A finales del pasado mes de marzo, las fuerzas israelíes ocuparon el sur de Líbano. A finales de junio concluyó su retirada del territorio, que pasó a control de la fuerza pacificadora de las Naciones Unidas, pero el ejército israelí entregó a las milicias derechistas cristianas, que apoya política y militarmente, enclaves estratégicos que sirven de escudo a su frontera norte, en prevención de nuevas infiltraciones de comandos palestinos.

Estos enclaves debían haber sido ocupados por el ejército regular libanés, pero las milicias derechistas hostigaron al contingente enviado al sur de Líbano en cuanto cruzó el río Litani. Estas milicias consideran los citados enclaves como propios.

Atentado de Beirut

Mientras tanto, en Beirut, el atentado del pasado domingo ha sembrado la consternación entre los habitantes de la capital libanesa. Hasta el momento todos los grupos palestinos han rechazado su responsabilidad en la explosión en el edificio que albergaba la sede del mando del Frente de Liberación de Palestina. Entre los escombros del inmueble han sido recuperados hasta el momento los cadáveres de 127 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de agosto de 1978

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  • Debido a los ataques de las milicias cristianas y las presiones de Tel-Aviv