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Da Costa formará Gobierno con centristas, independientes y socialdemócratas

Alfredo Nobre da Costa, designado hace una semana por el presidente Eanes para intentar formar el nuevo Gobierno portugués, ha concluido ayer sus consultas con los partidos políticos. La última delegación recibida fue la del Centro Democrático y Social (CDS). Los socialistas han confirmado su negativa a formar parte de un Gobierno que incluirá, además de independientes, a miembros del Partido Socialdemócrata y del CDS (democristiano centrista).

Jorge Campinos, que encabezaba la delegación socialista que se entrevistó el lunes con Nobre da Costa, ha afirmado a la salida que su partido no entraría en un Gobierno que sería, en su opinión, una coalición disfrazada. Frente a estas intransigencias del Partido Socialista, el presidente de los democristianos admitía ayer que subsistían pocas probabilidades de llegar a un Gabinete en el que estarían representados tres de los cuatro principales partidos portugueses. En consecuencia, consideraba que Nobre da Costa debería ahora encaminar sus esfuerzos hacia la formación de un Gobierno compuesto exclusivamente de independientes y técnicos, destinado a preparar, lo más rápidamente posible, las condiciones para nuevas elecciones generales.Por su parte, Nobre da Costa, que tuvo una nueva y larga reunión de trabajo con el jefe del Estado, afirmó que intentaría formar un Gobierno «con o sin la participación de los socialistas». Los democristianos, por su parte, parecen decididos a proseguir las conversaciones con los socialistas, al margen de los trámites oficiales para intentar vencer su resistencia.

La pregunta que se hacen hoy muchos en Lisboa es cómo un Gobierno sin participación de los partidos conseguirá la mayoría parlamentaria necesaria para la aprobación de su programa. Los socialistas declaran que no obstruirán sistemáticamente a Nobre, reservando la definición de su actitud para el momento del voto, pero mantienen, como lo afirman desde el principio de la crisis, que no darán su apoyo a un programa que se aleje sensiblemente de la política de los dos Gabinetes Soares.

Improbable respaldo del PS

Esta condición hace muy difícil el apoyo de los socialistas al futuro Gobierno, apoyo que los democristianos siguen considerando imprescindible. La crisis portuguesa parece, pues, encaminarse hacia la creación del Gobierno de transición previsto por Eanes como última alternativa: si no consigue el respaldo parlamentarlo, el Gabinete se mantendrá en funciones, aunque dimisionario, hasta la promulgación de la nueva ley electoral. El país empieza a acostumbrarse a la idea de que las nuevas elecciones constituyen la única forma de salir del callejón.

Los mecanismos relativos a la preparación de un nuevo escrutinio ya han sido puestos en marcha. El presidente de la Asamblea, el socialista Vasco da Gama Fernández, ha convocado para el jueves a la Comisión parlamentaria Permanente, que examinará la posibilidad de reunir a los diputados en sesión extraordinaria para discutir el proyecto de ley electoral. Este debate dará lugar a un fuerte enfrentamiento entre los partidos, ya que los socialdemócratas y la derecha proponen una alteración del sistema electoral en vigor, que es proporcional. Los socialdemócratas preconizan un sistema mas próximo del mayoritario, que permitiría, en su opinión, la formación de una mayoría «nítida y estable». Los socialistas, como en general la izquierda europea, defienden el método proporcional como el único democrático, ya que garantiza la expresión de las minorías y puede contar con el apoyo de los comunistas.

Pronósticos electorales

Empiezan a hacerse pronósticos acerca de los resultados de las futuras elecciones y de los cambios que podrán introducir en la relación de fuerzas entre las grandes formaciones políticas. El ex ministro de Asuntos Exteriores del primer Gobierno Soares, Medeiros Ferreira, considerado como el portavoz de los «presidencialistas socialistas», acaba de romper el silencio que observaba desde el comienzo de la crisis para prever el futuro sombrío al Partido Socialista. «El presidente Eanes es la más alta garantía de la continuidad de la democracia en Portugal -declaró- y los partidos deben ayudarlo para luchar mejor contra las fuerzas antidemocráticas.» Los que no lo hacen recibirán una dura lección en los próximos actos electorales. Para Medeiros Ferreira las acusaciones formuladas por Mario Soares contra él y sus amigos responden al deseo de la dirección del Partido Socialista de deshacerse de toda oposición interna en el momento en que «algunas de las actitudes de esta dirección amenazan con llevar al partido a un callejón sin salida».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de agosto de 1978

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