Los países desarrollados no controlan la natalidad

Seis países industrializados - Australia, República Federal de Alemania, Japón, Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética- contienen el 20 % de la población mundial y consumen el 85 % de la producción mundial de acero, el 73 % de la de papel y el 62 % de la energía, según datos suministrados por el Fondo de las Naciones Unidas para Actividades de la Población (FNUAP).La cuarta parte de la población mundial, que está concentrada en los países desarrollados, disfruta de los beneficios de la industrialización, tiene altas tasas de alfabetización, una dieta satisfactoria, buena salud y servicios médicos eficientes. Su expectativa de vida supera los setenta años.

Los países desarrollados - muchos de ellos de pequeña extensión territorial, comparados con los del Tercer Mundo- presentan los índices más altos de concentración humana. Entre los países con mayor densidad de población se encuentran Holanda, Bélgica, la República Federal de Alemania y Gran Bretaña. En todos estos países hay un gran desequilibrio entre el número de habitantes y los recursos que produce cada uno, lo que ha producido, entre otras cosas un creciente deterioro del medio ambiente. Según los técnicos de las Naciones Unidas muchos de los problemas de los países superpoblados disminuirían si se alcanzase un determinado grado de planificación de su población. De esta forma se reduciría la superexplotación de la Tierra, disminuiría la urbanización a expensas de importantes sectores agrícolas y se reduciría la importación de alimentos, con lo que podría alcanzarse la autosuficiencia.

Según John Loraine, miembro del departamento de Medicina Comunitaria de la Universidad de Edimburgo, en Gran Bretaña, las exigencias que supone el mantenimiento de semejante población, tal como está estructurado el sistema económico en el mundo occidental, recaen sobre un Tercer Mundo que cada vez tolera menos la situación y reclama un nuevo orden internacional. Este estado de cosas degrada y debilita a los países subdesarrollados y hace que no puedan responder a las necesidades elementales de solucionar el hambre, el analfabetismo y la falta de vivienda y trabajo.

Según datos del FNUAP, en los países desarrollados ha disminuido. en la década actual, el crecimiento de la población, pero, salvo excepciones, no existen políticas explícitas en torno a ese crecimiento. En Estados Unidos existe una asistencia estatal sobre planificación familiar pero no pasa de ahí. En Canadá no hay planificación y en Australia se manifiesta oficialmente la preocupación por el crecimiento de la población, pero sin tomar medidas para regularlo. En Japón el tema de la alta densidad humana ha dado origen a un debate entre los que lo ven como un problema y quienes señalan los peligros de disminución de la mano de obra. En el otro extremo están los países como Francia, que buscan aumentar su población. Mientras en el Tercer Mundo las píldoras anticonceptivas se venden en general libremente en los países desarrollados su control es alto.

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