Inician en Madrid la venta de alimentos no contaminados químicamente

Ha surgido un movimiento conocido por agricultura biológica, cuya novedad consiste en volver a utilizarlas técnicas agrícolas tradicionales para cultivar los alimentos. Un grupo de campesinos extremeños comenzó la pasada semana a comercializar en Madrid sus productos, menos contaminados y con sabores antiguos.La contaminación química de los alimentos ha alcanzado un nivel que amenaza seriamente la salud de los consumidores. La concentración de pesticidas en la leche materna superaría los niveles máximos admitidos por Sanidad para su hipotética comercialización. Los abonos químicos, insecticidas, defoliantes y colorantes, impregnan la mayoría de los productos que ingerimos.

Este grupo de campesinos de Badajoz ha establecido en Madrid un puesto de productos naturales cultivados según las técnicas de la agricultura biológica, es decir, evitando al máximo el empleo de abonos y pesticidas químicos.

Bajo el nombre de Agrupación Comunitaria Agroganadera Jóvenes de Exitremos, los diez agricultores que han iniciado esta experiencia. que en otros países, como Francai, ya cuenat con centenares de granjas, quieren iniciar un proceso de colaboración y creación de nuevos grupos que bajo esquemas federativos vayan caminando hacia una agricultura menos agresiva, más en paz con la Naturaleza y sobre todo según afirman «no dependiente de otros sectores productivos, que se basan en la rapiña de los reciursos naturales que luego se despilfarran creando objetos de consumo innecesario»

«Pertenecemos, al grupo de aproximadamente 100.000 hijos de colonos del llamado Plan Badajoz que han quedado desheredados, sin casa ni vivienda y que reivindican la única profesión que tienen: trabajar el campo. Para ello necesitamos tierra.»

«Sacarle sesenta hectáreas de tierra al Iryda -dicen- nos costó casi dos años de viajes a Badajoz y a Madrid. Ni que decir tiene -que estas tierras son de baja calidad y que en realidad estaban sin conceder porque nadie se atrevía a meterse en ellas. Otras veinte hectáreas de regadío las hemos arrendado.»

La lucha antinuclear contra la central de Valdecaballeros hizo que estos jóvenes campesinos entraran en contacto con los ecologlistas.

« Hasta hace poco dábamos por buenos los logros de la moderna agricultura y de la revolución verde, situándonos -como toda la izquierda de este país- en posiciones reivindicativas- y de mejor reparto d la plusvalía, pe ro en el fondo no cuestionábamos la idea de progreso que conduce a las grandes producciones obtenida por el empleo cada vez más abusivo de procesos mecánicos, químicos y técnicos, que parecen empeñarse en demostrar que la tierra es un pozo sin fondo, del que cada día puede extraerse más jugo.

«Hemos necesitado el encuentro con los ecologistas para para pasar de una ideología productivista que acepta sin más los adelantos técnicos y científicos a posiciones más críticas e interesadas por el análisis ecológico, que empieza a salir al paso no sólo de la economía social de mercado , sino de la economía marxista.»

La agricultira biológica consiste en volver a los métodos tradicionales de cultivo. En todos los productos, el grado de tratamientos químicos es menor que el de las grandes explotaciones mecanizadas. Los abonos químicos son sustituidos por el estiércol.

«Practicar una agricultura biológica -dice uno de los miembros del grupo- en un medio degradado y, sometido a fuerte impacto químico, es una tarea que sólo puede abordarse siguiendo unas fases que den tiempo a reponer su equilibrio. Se necesita tiempo para librarse de las casas de semillas y recuperar las propias del medio e igualmente ir volviendo progresivamente a las razas autóctonas en animales, y esto sin hacer mención de las plagas extendidas por el uso masivo de insecticidas que ha roto el equilibrio del ecosistena.»

Hace ocho años, la Agrupación Comunitarla Agroganadera Jóvenes de Extremeños inició su primera experiencia de venta directa de sus productos, en un puesto del mercado de la calle Monforte, en el barrio del Pilar. Allí ofrecen tomates, pimientos, sandías y melones, verduras varias, ajos y cebollas, judías, pollo campero, huevos, conejo, lechón y fruta de diverso tipo.

«Queremos ir cambiando progresivamente cantidad por calidad. Tenemos un problema, ya que no podernos ofrecer grandes producciones sino aquello que sale de nuestras 85 hectáreas. Nuestra intención es lograr comprometer a los colonos de nuestro pueblo en formas de cultivo paralelas a las nuestras. Ya hay grupos dispuestos a colaborar en esta primera experiencia en el barrio del Pilar.»

Al tiempo que inician esta experiencia los agricultores ecologistas reivindican el control efectivo en la cuestión del agua y del suelo agrario, y que se evite la degradación progresiva de los ecosistemas como el encinar, cuya desaparición progresiva va provocando la del cerdo ibérico, para dar paso a 170.000 hectáreas de ecucaliptus que van arrasando el área donde se plantan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 13 de julio de 1978.

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