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Preautonomías

La Junta de Andalucía,constituida ayer en Cádiz

ENVIADO ESPECIAL,«Muchas veces se ha simbolizado a Andalucía con la imagen de la muerte tocando la guitarra; es hora ya de arrojar ese símbolo al desván de la historia, de que sea la vida la que toque la guitarraen esta tierra.» Con estas palabras concluyó Plácido Fernández Viagas, recién elegido presidente de la Junta de Andalucía, su intervención en el acto de constitución de dicho organismo preautonómico, celebrado ayer en el salón regio de la Diputación Provincial de Cádiz.El acto dio comienzo a la una y media de la tarde y asistieron a él, además de los parlamentarios andaluces, el ministro para las Regiones y diputado por Sevilla, Manuel Clavero Arévalo; el primer secretario del PSOE, Felipe González; los dirigentes de UCD Rafael Arias Salgado y José Pedro Pérez Llorca; la mayoría de los gobernadores civiles de la región y otras personalidades andaluzas y representaciones de los partidos parlamentarios y extraparlamentarios. Tarribién se encontraba presente la hija de Blas Infante.

Previamente, la Asamblea de Parlamentarios andaluces había celebrado su última sesión plenaria, en la que se dio lectura a las actas por las que los cuatro grupos parlamentarios y las ocho diputaciones designaban a sus respectivos representantes en la Junta de Andalucía.

A continuación, los 39 miembros de la Junta celebraron su primera reunión, abierta a los medios informativos, en la que quedó constituido el consejo permanente, de diecisiete miembros, y se procedió a la elección de su presidente.

La elección del presidente, sin la participación de los ocho representantes de diputaciones, se dilucidó entre el candidato del PSOE, Plácido Fernández Viagas, y el de UCD, Jaime García Añoveros, ambos parlamentarios sevillanos. Resultó elegido el señor Fernández Viagas, que logró dieciocho votos (socialistas, comunistas e independientes) frente a los trece de García Añoveros, al que únicamente votaron los propios parlamentarios de UCD.

En relación con el tema, parece que los dos parlamentarios comunistas en la Junta, Ignacio Gallego y Tomás García, habían expresado sus reservas en cuanto a dar el voto al candidato socialista, ya que el PCE temía quedar marginado del reparto de carteras ministeriales, a raíz de las negociaciones realizadas días atrás por los dos partidos mayoritarios. Ayer mismo, Alfonso Guerra ofreció a los comunistas plenas garantías de que dispondrán de una consejería ejecutiva. No se descarta, en el mismo sentido, que el independiente López Martos disponga, a su vez, de otra cartera, con lo cual serían diez, en vez de ocho, las que compondrían el primer Gobierno preautonómico de Andalucía.

Asumir la voz de Andalucía

Durante la constitución formal de la Junta, Plácido Fernández Viagas (la lectura de su nombramiento provocó una gran ovación del público asistente) resaltó la carga histórica del acto que se celebraba y señaló que «por encima de las vicisitudes de la preautonomía, la Junta podrá justificar su existencia y actuación en la medida en que sepa asumir la responsabilidad de ser la voz unánime de Andalucía » e insistió en que en el Gobierno andaluz no habrá mayoría y oposición, sino que todos deberán esforzarse por buscar soluciones comunes a los graves problemas de la región y (tejar a un lado los intereses partidistas.

El presidente se dirigió al ministro para las Regiones, que presidía el acto a su lado, para pedirle que los inconvenientes y problemas de carácter jurídico no frustren la preautonomía andaluza, y subrayó también que la Junta empieza por afirmar su afán de colaboración con el Gobierno y su creencia absoluta en ]a unidad de España y la solidaridad entre sus pueblos. Fue, en todos los sentidos, un discurso «de consenso» y un ofrecimiento a todos para aunar voluntades al servicio de la región. Terminó pidiendo a los miembros del Gobierno andaluz que fueran «decentes y consecuentes».

La misma a orientación tuvo el discurso de Manuel Clavero, quien expresó su satisfacción por el reconocimiento de la personalidad de Andalucía y por el hecho de que este acto tuviese lugar en Cádiz, uno de los rincones andaluces donde más se vive el espíritu de esta tierra, «mil veces conquistadora de sus conquistadores ».

El ministro fue interrumpido por los aplausos cuando citó al líder andalucista Blas Infante, «que murió gritando ¡Viva Andalucía! y vivió trabajando por ella», para ofrecerse al nuevo presidente de la región, a quien llamó «mi presidente» y abrazó en medio de los aplausos del público puesto en pie. Dijo a continuación que aquel era un acto de esperanza y responsabilidad, y que la Junta deberá rendir cuentas de su actividad al pueblo andaluz, aún siendo consciente de que los problemas andaluces vienen de cinco siglos de centralismo y que no pueden solucionarse ni en cinco días ni en cinco años.

Tanto Felipe González como el propio Clavero Arévalo insistirían posteriormente en que había que huir de la consideración de la preautonomía como una panacea para la compleja problemática andaluza. Por su parte, Alfonso Guerra manifestó a EL PAIS que lo importante ahora era batallar en las comisiones de transferencia por llenar de contenido y poderes a las instituciones preautonómicas, «aunque esto pronto no será un problema, ya que a finales de año será el PSOE quien estará en el Gobierno».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de mayo de 1978

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