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Duro ataque de ETA al Consejo General vasco y a la mayoría de los partidos políticos

Como «engendro institucional» y «títere a las órdenes del Gobierno de Madrid» califica ETA militar al Consejo General vasco, en un extenso comunicado hecho público ayer en un intento de neutralizar los ataques que la mayoría de las fuerzas políticas vascas han dirigido contra esta organización armada a consecuencia del atentado que costó la vida a dos trabajadores de la central nuclear de Lemóniz.

La ofensiva verbal de ETA no se detiene en el Consejo General, sino que abarca a formaciones tan dispersas como PNV, PSOE, PCE, MC, ORT, OIC e incluso al partido revolucionario abertzale EIA, al que acusa de participar en una farsa montada por UCD para ofrecer esperanzas a un pueblo harto de ser oprimido y explotado, pese a saber que «desde este ídolo de pies de barro» -se refiere de nuevo al Consejo General vasco- no se puede lograr absolutamente nada.

Afirma ETA que recibe sin sorpresa unas reacciones de condena que no hacen sino poner en evidencia la política claudicante emprendida por este grupo de partidos a quienes no duda en aplicar el término de traidores, ya que sólo tratan de engordar sus intereses partidistas y favorecen con ello el juego represivo del Gobierno de la dictadura militar.

A juicio de esta organización resulta definitoria la actitud que tales partidos han adoptado en torno a la central nuclear de Lemóniz, por cuya construcción sólo han protestado cuando el pueblo les había empujado a ello, para apresurarse luego a condenar la acción armada de ETA en una actitud de «barato protagonismo democrático».

Particular atención le merece el Consejo General vasco, que está presidido, «para vergüenza de todos los vascos», por una persona que reúne también los cargos de presidente de un partido español como el PSOE y vicepresidente del Senado. Tras un ataque directo a PNV y ElA por entrar en este organismo, dice ETA que «daba risa» ver cómo la manifestación antinuclear del día 12 el consejero Bandrés se esforzaba entre abucheos en manifestar su propósito de trasladar al Consejo y al Senado la consigna de paralizar las obras de Lemóniz.

ETA se pregunta por qué EIA y Bandrés no descubren su juego real, opuesto a los intereses reivindicativos de la clase trabajadora vasca. Todos estos partidos son reos, a juicio de ETA, de pretender sustituir el protagonismo directo del pueblo e imponer un freno al movimiento obrero y popular, a partir de las elecciones generales del 15 de junio.

Selenta kilos de goma-2 contra Lemóniz

En torno a las puntualizaciones que Radio Popular de Bilbao ha hecho sobre las llamadas telefónicas previas al atentado, ETA insiste en que tales datos no cambian su valoración del hecho, ya que diez minutos son, a su juicio, suficientes para desalojar la zona y, además, afirma que hubo una advertencia directa a Lemóniz con media hora de antelación, extremo éste que ha sido negado reiteradamente por la empresa Iberduero.

Tras este amplio muestrario de ataques a los partidos vascos, entre los cuales sólo parecen salvar se los abertzales de la «mesa de Alsasua», ETA termina con la precisión de que la carga explosi va empleada en Lemóniz tenía setenta kilos y que ha afectado muy seriamente uno de los elementos vitales del reactor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de marzo de 1978

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