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Cincuenta mil personas se manifestaron en Pamplona contra la actual Diputación

Alrededor de 50.000 personas se manifestaron ayer en Pamplona, respondiendo a la convocatoria de trece partidos bajó el lema «Diputación democrática y Consejo Foral representativo», sin que se produjera ningún tipo de incidentes. La manifestación, que contaba con el apoyo de seis centrales sindicales, ha sido considerada por representantes de varios partidos como «la mayor movilización popular habida en Pamplona durante los últimos años».

Sobre la una y cuarto del mediodía la manifestación, presidida por una pancarta que fue sostenida por los representantes de los partidos convocantes, así como una bandera de Navarra y una ikurriña, comenzó a avanzar lentamente desde el aparcamiento de la calle de Yanguas y Miranda hasta el paseo de Sarasate, junto al monumento a los Fueros, en donde se celebraría la concentración final. Desde los primeros momentos, los gritos unitarios Diputación dimisión, Consejo Foral representativo, Nafarroa Euskadi Da, Gora Euskadi Azkatuta, Navarra sí, Euskadi también, fueron coreados por los manifestantes, que portaban gran cantidad de ikurriñas como banderas de Navarra sin la laureada de San Fernando y cerca de un centenar de pancartas en las que se podían leer textos similares a los gritos de los manifestantes.

Protección policial para la Diputación

Por su parte, una numerosa dotación de la Policía Armada, con efectivos antidisturbios, se habían colocado en diversos puntos estratégicos de Pamplona y acordonando el palacio Foral, que se encuentra a escasos metros del monumento a los Fueros. Sobre las dos menos cuarto, la cabeza de la manifestación llegó hasta el lugar del monumento, donde se formó un cordón del servicio del orden que impedía el paso a los porches del palacio de la Diputación Foral de Navarra, que se encontraban protegidos por unos 125 policías armados con cascos, escudos y material antidisturbios. A través del equipo de megafonía que se había instalado en todo el paseo de Sarasate, se pidió un minuto de silencio por el joven muerto en Málaga durante la celebración del Día de Andalucía. Se dieron vivas a Andalucía y Euskadi. A continuación, Manuel de Irujo, senador por Navarra del PNV, dio lectura al documento suscrito por los partidos convocantes. En su alocución, que fue interrumpida siete veces con aplausos y gritos contra la Diputación, Irujo afirmó que una de las tareas actuales más urgentes para Navarra, «es conseguir que los aires democráticos entren en nuestras instituciones forales que se encuentran estancadas en el pasado franquista y aisladas de la realidad de nuestra tierra».

Elecciones urgentes

Esta situación -añadió- no se puede perpetuar por mucho tiempo. Consideramos urgente la convocatoria de elecciones municipales y forales para renovar de una forma democrática dichas instituciones. Para todo esto se precisa la negociación de Navarra con el Gobierno, en la que se acuerde la convocatoria de dichas elecciones forales y el trasvase de poderes de la Diputación Foral.»

Sobre la comisión negociadora, el documento de los trece partidos, leído por Irujo, precisa que la actual, Diputación, en tanto que depositaria de la legalidad foral y al mismo tiempo carente de todo tipo de representatividad democrática ha de reconocer a una comisión negociadora representativa. En esta comisión, según los partidos, han de estar representadas todas las corrientes de opinión que se manifestaron en las elecciones del 15 de junio. En opinión de los partidos, la Diputación, necesariamente, deberá suscribir todos los acuerdos tomados por la comisión. Después de hacer un llamamiento a la unidad de las fuerzas democráticas y autonomistas de Navarra, Irujo indicó que la unidad es condición indispensable para hacer frente a las posturas que, como las de UCD de Navarra, el Gobierno y la actual Diputación, de una forma u otra ponen piedras en el camino de la democratización de nuestras instituciones.

Al final de la manifestación, que transcurrió sin ningún tipo de incidentes, se cantó el Eusko Guadariak y a continuación se disolvió la multitud que se había concentrado junto a la estatua de los Fueros. La Policía Armada, que había estado vigilando el edificio del Palacio Foral, un cuarto de hora después de que finalizara la manifestación abandonó el lugar sin que se produjera ningún tipo de incidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de diciembre de 1977

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