San Sebastián de los Reyes

Hermosos toros de Pepe Luis Vázquez

El viento, en muchos momentos huracanado, que sopló durante toda la corrida, deslució bastante. A esto hay que añadir que los toros de Pepe Luis Vázquez, implecables de presentación, salieron muy justitos de fuerza. Daba grima ver aquellos toros, tan serios, bien armados, hondos y enmorrillados, venirse abajo al menor encuentro con el caballo.Meritorio triunfo de Salvador Farelo, que estuvo valentísimo, torero de poca clase pero de mucha entrega. Domina como pocos el toreo de rodillas, no se limita a aguantar y dar el mantazo por alto sino que corre la mano y embarca las embestidas. Muy emocionantes los afarolados de rodillas, con los que recibió a sus dos toros. Deja llegar al astado y se lo pasa con gran aguante y limpieza. Su primer toro se detendría por falta de fuerzas y tenía media arrancada. Farelo comenzó la faena de muleta con el pase cambiado por la espalda y fue arrollado, lanzado al aire y en el suelo corneado con furia. Se levantó milagrosamente ileso, y realizó una faena, de valor y de aguante, consintiendo mucho al toro. Al perderle la cara fue de nuevo volteado, con la taleguilla destrozada, pero sin un rasguño volvió a la cara del toro para matarlo de un pinchazo hondo y dos golpes de descabello. En el quinto, un precioso retinto, toreó muy cruzado, adelantó la pierna contraria, y tragó paquete en derechazos y naturales, alguno muy templado, otros una lástima, salían tropezados. Farelo se sabe el oficio y tiene un valor espartano, puede dar sorpresas en cuanto le pongan en una corrida de importancia.

Plaza de San Sebastián de los Reyes

Segunda de feria. Toros de Vázquez Silva: bien presentados, serios de cabeza, sin fuerzas, difíciles los dos primeros, nobles los demásTinin: pitos. Palmas, pitos y saludos. Salvador Farelo: oreja. Dos orejas. Paco Santoyo: oreja. Oreja. El Jaro recogió muy bien de salida al cuarto toro.

Tinín, molesto por el aire y ante la embestida incierta del primero aliñó por la cara desconfiado. Con el cuarto estuvo más decidido pero no llegó a acoplarse. Le falta ilusión a este torero, pasa como una sombra por la plaza.

El mexicano Santoyo es hijo de ganadero y al parecer goza de una situación económica desahogada. Y esto se nota. No se para jamás con los toros, sólo torea por la cara, un tanto perfilero, la pierna retrasada. Hizo dos faenas sin temple, con abundancia de adornos y desplantes, más al público que al toro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 29 de agosto de 1977.

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