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Gente

Edgar H.,

turista alemán que viajó hace unos meses a España, ha publicado en el diario alemán Abend Zeitung una curiosa advertencia: «Los amantes de la música es preferible que lleven a España, si van allí a pasar sus vacaciones, una flauta en vez de un acordeón.» Edgard traía su acordeón. En la aduana, y como caución, le exigieron al entrar en nuestro país 145.000 pesetas. No tenía esa cantidad en pesetas, así que tuvo que depositar el acordeón y cambiar los cheques que traía. Volvió a la frontera a recoger el instrumento. En la aduana no había bastante dinero para darle la vuelta, así que tuvo que ir a otro puesto de aduanas. Total, que el turista tiene razón al comentar que no se traiga el acordeón a España: perdió más de cuatro horas en liberar su acordeón y además perdió cerca de seiscientos marcos en el cambio de moneda.

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