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REPORTAJE

Persiste el caciquismo que desarrolló la dictadura

Santiago
El caciquismo electoral y el tráfico de influencias como mecanismos de captación del voto, son instituciones profundamente arraigadas en España desde los tiempos de la Restauración borbónica, si bien su consagración la alcanzan bajo el régimen de Franco. La desintegración del Movimiento se traduce de alguna manera en el desmantelamiento del aparato caciquil, pero sólo de alguna manera, ahí está, gracias al postergamiento sine díe de las elecciones municipales, la eterna clase dirigente del franquismo al frente de alcaldías ydiputaciones; ahí está, también, la difícil neutralidad de unos gobernadores civiles y otros altos cargos influyentes, sujetos a la exclusiva disciplina del Gobierno que les otorgó su confianza y que, en opinión de muchos, no está dando precisamente un ejemplo de neutralidad.

En líneas generales, hay una coincidencia en señalar que el poder está todavía en esta tierra en manos del caciquismo rural y urbano que conservó y desarrolló el franquismo.«Aquí, señaló un candidato de la Oposición, las cosas funcionan todavía según le conviene a esos administradores que la derecha supo colocar y conservar a la medida le sus intereses y en esto merecen especial intención los esfuerzos que descaradamente dedicó Fraga Iribarne para controlar corporaciones municipales y diputaciones provinciales». Sin duda este último caso de las diputaciones es lo que más se ha dejado ver en a campaña que está a punto de terminar. Casos ¡como el de Lugo y Pontevedra, pero también los de Orense La Coruña, no se recataron en dar a conocer sus inclinaciones por Alianza Popular, e incluso, puede afirmarse que alguna vez utilizaron su influencia para mediar ante alcaldes y fuerzas vivas rurales. Hace pocos días que un político gallego de la Oposición, el catedrático Veiras Torrado, denunciaba precisamente este hecho al señalar que por este motivo la derecha pidió que se celebraran las elecciones municipales antes que las legislativas, sabiendo como sabía que en este momento tenía una parte de la sartén por el mango en los ayuntamientos y en otras corporaciones.

La provincia de Lugo parece ser el caso gallego más destacado, ya que según algunas informaciones que llegaron a este corresponsal desde algunos organismos oficiales, se llegó a hacer propaganda más o menos directa de las candidaturas de Alianza, mientras que desde otros organismos de la administración gallega, la propaganda fue dirigida hacia los candidatos del Centro. El caso más citado en mítines de la izquierda, es lo que los políticos llaman la liberación de Meilán Gil, hasta entonces presidente del Irida, para rentabilizar su influencia.

En Pontevedra, las influencias de un supuesto cacique del franquismo, que nunca ocupó cargos de máxima relevancia provincial, pero al que se le supone un permanente y casi control del poder, tanto en la capital como en los pueblos de la provincia, Antonio Puig Gaite, llegan supuestamente al hecho de haber visitado parroquias y aldeas para prometer determinadas mejoras rurales (carreteras, pistas, etcétera), si el voto se encamina hacia Alianza Popular. En una aldea del valle del Ulla, esta última coalición celebró una reunión con algunos vecinos de la comarca para instruirles cómo deberían hacer con respecto a la penetración del Partido Comunista. Según fuentes confirmadas por EL PAIS, allí se dijo cómo tenían que ser retiradas las papeletas del Partido Comunista y cómo se debía neutralizar su propaganda, afirmando que tanto el comunismo como el socialismo lo que van a traer es a un Fidel Castro para Galicia.

Tradicionalmente, esta tierra estuvo sometida a una constante influencia caciquil que, aún hoy se está viendo en múltiples manifestaciones, opinan los candidatos de la izquierda. Nada hace garantizar que en estas elecciones la cosa pueda ser radicalmente distinta a las experiencias- anteriores. Influencias notables podrían estar también tramándose a gran escala desde las esferas del poder económico y desde algunos medios de comunicación.

El diario La Región, de Orense, cabe suponerlo por razones que empiezan a ser evidentes, es portavoz en gran medida del Centro Democrático, mientras que el periódico compostelano El Correo Gallego, está haciendo la más abierta propaganda de Alianza Popular.

De todos modos, podría estar efectuándose en los últimos días algún trasvase de influencias de los sectores de la derecha. Algunos alcaldes de gran relevancia en su zona respectiva parece ser que abandonaron últimamamente el apoyo que venían sosteniendo a Alianza Popular para pasarse al Centro con armas y bagajes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de junio de 1977

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