Descubrimiento de Salomone Rossi
Al margen del concierto celebrado la semana pasada en el Real, tal vez lo más valioso haya sido descubrir a los aficionados madrileños la existencia de un gran músico prebarroco, Salomone Rossi, cuya obra puede ponerse al lado de la de los Gabrieli, Monteverdi o nuestro Bartolomé de Selma y Salaverde.La aportación de este compositor judío, que trabajó en la corte de Mantua al desarrollo de la forma la técnica de la variación instrumental, fue muy grande, siendo asimismo uno de los fundadores de la primera escuela violinística.
Lukas Foss, conocido entre nosotros como pianista y directo de orquesta, es considerado actualmente uno de los pivotes esenciales de la nueva escuela norteamericana. Su trabajo para extrae una suite de la música Rossi, Ebreo, es seno y respetuoso con los valores armónicos y la atmósfera histórica de este autor, cuya fama fue grande en toda Europa. Ante del terremoto de Lisboa podía hallarse ediciones de la mayoría de su música vocal e instrumenta en la biblioteca de la corte portuguesa.
La Orquesta Nacional, dirigida por el propio Lukas Foss, nos dio una versión digna y acertada de esta obra, con destacada participación del metal.


























































